Sara Marín, gimnasta española con síndrome de Down, ha anunciado su retirada a los 29 años de edad. Después de una trayectoria ejemplar y laureada, Sara Marín ha decidido poner fin a su etapa como gimnasta profesional.
La deportista ilicitana es todo un referente en la gimnasia rítmica para otros niños y niñas con síndrome de Down. A lo largo de su carrera, Marín ha logrado 17 campeonatos de España y dos campeonatos del mundo. Un palmarés a la altura de muy pocas personas.
Sara Marín, leyenda de la gimnasia rítmica con síndrome de Down
Sara Marín comenzó su idilio con la gimnasia rítmica con solo 3 años de edad. Así, esta joven con síndrome de Down lleva toda una vida practicando este deporte, donde se ha alzado como un referente para otros niños y niñas.

Paso a paso, Sara Marín fue demostrando todo su potencial en una disciplina como la gimnasia rítmica. A sus 29 años de edad, pone fin a su carrera profesional siendo catalogada como la reina de la gimnasia rítmica de personas con síndrome de Down, tanto a nivel nacional como a nivel internacional.
El buen hacer de Sara Martín ha llegado hasta las altas esferas ilicitanas. De hecho, el nuevo Pabellón Inclusivo de Elche llevará el nombre de Sara Marín. También llevará el nombre de María Díez, otra gimnasta ilicitana con discapacidad.
Antes de finalizar el año 2025, el Ayuntamiento de Elche aprobó por unanimidad en pleno que el nuevo Pabellón Inclusivo de la ciudad lleve el nombre de María Díez y Sara Marín. Hablamos de dos deportistas con síndrome de Down que por méritos propios han logrado este reconocimiento.
«Son dos extraordinarias gimnastas, dos mujeres que son un orgullo para todos los ilicitanos y dos magníficos ejemplos de todo lo bueno que el deporte promueve y en caso particular en el ámbito de la discapacidad», manifestó en su momento el alcalde de Elche, Pablo Ruz.
Una carrera digna de elogio
La decisión de retirarse de la gimnasia artística viene motivada por diferentes circunstancias. Uno de los motivos más importantes es el cansancio, ya que Sara Marín entraba más de cuatro horas diarias. De hecho, su madre María José le ha empujado para alargar esta decisión todo lo posible.
Después de toda una vida dedicada en cuerpo y alma a esta disciplina deportiva, Sara Marín pone punto y final para emprender una nueva vida laboral. A pesar de su decisión, anima a todos los niños y niñas a practicar una actividad como la gimnasia rítmica.
Ha sido una decisión muy meditada por Sara Marín, que siempre ha contado con el apoyo de su familia en cada paso que ha dado en su vida. Ahora comienza una nueva etapa para Sara Marín, aunque su legado en la gimnasia rítmica quedará para la posteridad.







