Teresa es la madre de un niño de 22 años diagnosticado con autismo en grado 2 y con graves problemas de conducta. La situación en casa se ha vuelto insostenible para Teresa, que solicita ayuda para el internamiento de su hijo.
Esta mujer vive sola en Valencia con su hijo. Asegura que su hijo necesita ingresar en un centro adecuado para él y sus necesidades. Sin embargo, Teresa está encontrando importantes problemas burocráticos y administrativos para que su hijo pueda entrar en un centro de internamiento.
La grave situación de Teresa con su hijo con autismo
El espectro autista es amplio y complejo, por lo que cada caso es un mundo. En el caso del hijo de Teresa, se trata de un chico con graves problemas de conducta, los cuales han provocado una situación insostenible en el entorno familiar.
En una entrevista con los compañeros de ‘Levante-EMV’, Teresa confiesa que «los graves problemas de conducta se empezaron a presentar desde la Juventud y se agravaron un poco en la adolescencia». Además, explica que «su primer ingreso hospitalario psiquiátrico fue en 2017. Tuvo tratamiento psiquiátrico y, más o menos hasta hace dos años, pese a sus graves problemas de conducta, he podido mantenerlo en casa».
En los últimos dos años, la agresividad del hijo de Teresa ha ido en aumento. A ello, hay que sumar el incremento de su corpulencia, por lo que Teresa ya no puede hacerse cargo de él.
Teresa confiesa episodios de una gran dureza, en los que ha recibido fuertes golpes por parte de su hijo. A través de una manifestación totalmente sincera, Teresa asegura a los compañeros de ‘Telecinco’ que «aquí han venido hasta cuatro policías que se lo han tenido que llevar esposado o atado en la camilla de los servicios sanitarios porque no podían con él. Imagínate yo. Tengo miedo de que un día, en un brote me de un golpe y me mate. O que se haga daño él. Que se mate él o que me mate a mí».
Después de años de lucha, Teresa ha logrado un auto de internamiento para su hijo, pero indica que no hay ningún centro con plaza en Valencia. «Me han dicho que hay usuarios que son aptos para estar en viviendas tuteladas, pero como no hay viviendas tuteladas, están en residencias», comenta.
Ha cedido la curatela de su hijo
Teresa vive con un botón del 112 colgado en su cuello, consciente de que en cualquier momento necesitará llamar a emergencias. En la mayoría de casos, asegura que la solución que le ofrecen es dar una pastilla a su hijo Gabriel y nuevamente los mandan a casa.
Son años de sufrimiento y lucha para Teresa, que expone lo siguiente en una entrevista con los compañeros de ‘Telecinco’: «Lo que mi hijo requiere es un lugar específico para su discapacidad intelectual y sus severos problemas de conducta. Un lugar donde esté tranquilo, sin ruidos ni ansiedad, donde sepan que no le gusta que le toquen de improviso».
Además, esta madre aclara que «él es muy cariñoso y da muchos besos y abrazos, pero no le gusta que le toquen de repente. El problema es que en Valencia no hay centros específicos para estos jóvenes con autismo».
Ante esta situación, como medida desesperada, Teresa cedió en el mes de marzo de 2026 la curatela de su hijo Gabriel. Tras optar por esta decisión, el Instituto Valenciano de Atención Social-Sanitaria (IVASS) tiene la obligación de buscar un centro adecuado para este joven con autismo y con problemas graves de conducta.
«Me han llamado diciendo que pronto tendrá un curador y que le intentarán meter en un centro, pero nadie sabe cuándo ocurrirá eso. Y, mientras tanto, yo tengo que decirle a mi hijo que tiene que estar en una residencia ingresado porque ya es mayor y yo no puedo cuidar ya de él», concluye Teresa.






