El cheque en papel que llegaba al buzón cada mes tiene los días contados. La Administración del Seguro Social (SSA, por sus siglas en inglés) está completando este año el paso definitivo al pago electrónico, un cambio que arrancó con la fecha límite del 30 de septiembre de 2025 fijada por la Orden Ejecutiva 14247.
No es un trámite menor: quien no haya actualizado su forma de cobro puede quedarse sin recibir el dinero en la fecha prevista. Te explicamos qué opciones hay y cómo se cambia.
¿Por qué desaparecen los cheques en papel?
La SSA argumenta dos motivos, y ambos son medibles. El primero es la seguridad: un cheque en papel tiene 16 veces más probabilidades de perderse, ser robado, alterado o devuelto que un pago electrónico.
El segundo es el costo. Imprimir y enviar cada cheque cuesta unos 3.07 dólares, alrededor de 20 veces más que procesar un pago automatizado.
Las dos formas de cobrar el Seguro Social
La agencia solo contempla dos vías, y ninguna tiene costo de apertura para el beneficiario:
- Depósito directo en una cuenta bancaria o de una cooperativa de crédito. Es la opción recomendada y la más rápida.
- Tarjeta de débito prepagada Direct Express, pensada para quienes no tienen cuenta bancaria. El dinero se carga cada mes en la tarjeta y se puede usar en comercios o retirar en cajeros.
Cómo cambiar la forma de pago paso a paso
Hay tres caminos posibles, y conviene hacerlo con margen antes de la siguiente fecha de cobro:
- Entrar en la cuenta my Social Security y añadir o modificar los datos bancarios directamente en el portal.
- Pedir al banco o cooperativa que envíe electrónicamente la información de depósito directo a la SSA.
- Inscribirse en Direct Express a través de GoDirect.gov o llamando al 1-800-967-6857 si no se dispone de cuenta bancaria.
Después del cambio conviene revisar que el primer depósito llega en la fecha que corresponde según el día de nacimiento, porque la actualización puede tardar uno o dos ciclos de pago en aplicarse.
¿Hay excepciones?
Sí. El Departamento del Tesoro mantiene la posibilidad de conceder exenciones a beneficiarios en situaciones de dificultad real, entre ellos personas con problemas de salud mental que les impidan gestionar un pago electrónico o quienes viven en zonas remotas sin acceso a una entidad financiera.
Son casos tasados y hay que solicitarlos: no se aplican de forma automática por edad ni por llevar años cobrando en papel.
Cuidado con las estafas asociadas al cambio
Cualquier transición masiva atrae a los estafadores. La SSA recuerda que nunca llama, escribe ni envía mensajes de texto pidiendo el número de Seguro Social, datos bancarios o un pago para «mantener activo» el beneficio.
Ante una llamada sospechosa, lo correcto es colgar y contactar directamente con la agencia en el 1-800-772-1213. La medida afecta por igual a jubilados, sobrevivientes, beneficiarios de SSDI y a quienes reciben la Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI).




