Muchos trabajadores descubren tarde que el Seguro Social no funciona por años cotizados, sino por créditos. Son la unidad con la que la Administración del Seguro Social (SSA) mide si alguien tiene derecho a jubilarse, a cobrar por incapacidad o a dejar protegida a su familia.
La cifra clave de este año es 1,890 dólares. Ese es el importe que hay que ganar en 2026 para conseguir un crédito, frente a los 1,810 dólares de 2025.
¿Cuántos créditos hacen falta para jubilarse?
La regla general es sencilla: 40 créditos. Como solo se pueden obtener cuatro al año como máximo, eso equivale a un mínimo de diez años de trabajo cubierto por el Seguro Social.
En la práctica, con ganar 7,560 dólares en 2026 ya se consiguen los cuatro créditos del año completo. No importa si se ganaron en un mes o repartidos a lo largo de doce: la SSA solo mira el total anual.
Qué son exactamente los créditos y cómo se acumulan
- Se obtienen con ingresos declarados de un empleo o del trabajo por cuenta propia sujeto a impuestos del Seguro Social.
- El máximo es de cuatro créditos por año natural, aunque se gane mucho más.
- No caducan: si alguien deja de trabajar y vuelve años después, los créditos anteriores siguen contando.
- El umbral se actualiza cada año con la evolución de los salarios medios del país.
Tener 40 créditos abre la puerta a la prestación, pero no determina su cuantía. El importe sale de los 35 años de mayores ingresos, que es lo que explica las diferencias entre el cheque promedio y el máximo del sistema.
Para el SSDI las reglas cambian con la edad
En la incapacidad no se exigen siempre 40 créditos. La SSA aplica una escala en función de la edad a la que aparece la discapacidad, precisamente porque un trabajador joven no ha tenido tiempo material de acumularlos.
Además del número total, hay un segundo requisito: haber trabajado de forma reciente. Por eso alguien que lleva muchos años fuera del mercado laboral puede tener 40 créditos y aun así no cumplir la prueba de trabajo reciente para el SSDI.
El SSI no exige ningún crédito
Aquí está una de las confusiones más habituales. La Seguridad de Ingreso Suplementario no es una prestación contributiva: no se financia con los impuestos sobre la nómina y no pide historial laboral.
Se concede por edad, ceguera o discapacidad combinadas con ingresos y recursos limitados. De ahí que existan límites estrictos de dinero en el banco para conservar el SSI.
Cómo saber cuántos créditos tienes
El único dato fiable está en la cuenta my Social Security, en el apartado del Estado de Ingresos del Seguro Social. Ahí aparecen los créditos acumulados y el historial año a año.
Conviene revisarlo al menos una vez al año. Un empleador que declaró mal un ejercicio puede dejar un hueco que reduzca la prestación de por vida, y corregirlo es gratuito. Si además se sigue trabajando después de solicitar la jubilación, hay que tener en cuenta el límite anual de ingresos de 24,480 dólares.




