Tras una revisión, el Instituto Nacional de la Seguridad Social -INSS- ha retirado una incapacidad permanente a Patricia, una técnico de educación infantil con niños entre 0 y 3 años de edad, pese a que su situación clínica había empeorado respecto a la última visita.
Por su parte, Marina Alaminos (@marinaalaminos), abogada, expone en redes sociales que «cada vez veo más casos en consulta de personas a las que el INSS les ha retirado la incapacidad permanente tras una revisión». En el caso de Patricia, la letrada asegura que su profesión le impedía parar «ni un segundo».
Constantemente, esta profesional de la educación infantil debía someterse a posturas que le resultaban incómodas y agravaran su situación: agacharse constantemente, levantarse una y otra vez del suelo o cargar niños en brazos son algunas de las que cita Alaminos.
Concesión de incapacidad permanente a una profesora
La profesión de Patricia le exigía estar siempre en permanente movimiento: «Una profesión muy bonita, pero también muy exigente físicamente», precisa la abogada Marina Alaminos. Con el paso de los años, las rodillas de esta trabajadora comenzaron a dar síntomas de que estaban empezando a fallar.
Consecuencia de las molestias, Patricia decidió acudir a varios especialistas con la intención de ponerle nombre a esa desagradable sensación de dolor; finalmente, recibió un diagnóstico certero: gonartrosis en ambas rodillas. La molestia constante le limitaba cada vez más la movilidad, por lo que el trabajo cada vez era un suplicio mayor.
Finalmente, esta empleada se vio instada a cogerse la baja médica por la imposibilidad de desarrollar su profesión con normalidad. Dos años más tarde, el INSS le reconoció la incapacidad permanente para su profesión habitual, indica Alaminos. Patricia «no podía seguir trabajando con las limitaciones que presentaba».
En un primer momento, la alegría se apoderó de esta trabajadora, pero la señal de alerta siempre estuvo presente, consciente de que la revisión de la incapacidad permanente se revisaría en el plazo de un año, con la incertidumbre de no saber si le podían retirar esa situación.
En la primera revisión, por su parte, el INSS optó por mantener la situación de incapacidad permanente, expone Marina Alaminos: «Patricia respiró tranquila». El alivio se manifestó en la trabajadora, creyendo que, tras esa visita, su reconocimiento iba a ser perenne. Sin embargo, su pensión de incapacidad no sería para siempre.
Retirada de la pensión pese a haber empeorado
Al año siguiente de la primera valoración, Patricia volvió a someterse a una nueva revisión de su incapacidad permanente. Y llegó «el golpe que menos esperaba»: la retirada de la pensión. De acuerdo con Marina Alaminos: «El INSS puede revisar tu incapacidad, pero cuidado, porque muchas veces las quita sin estar justificado«.
La versión del INSS era que la trabajadora había mejorado, a pesar de que la verdad es bien distinta: no sólo no había mejorado, sino que había empeorado su situación: «La revisión de una incapacidad permanente está regulada en la LGSS, que permite al INSS modificar o extinguir la pensión, pero solo si existe una mejoría real, objetiva y acreditada», concluye Alaminos.
Con la retirada de la incapacidad permanente, Patricia se quedó sin saber por qué camino escoger, consciente de que no podía regresar al puesto de trabajo. Marina Alaminos se puso a trabajar en el caso de esta profesora para demostrar que la gonartrosis en sendas rodillas había progresado, incapacitando a la paciente.
Se presentó una reclamación previa, que el INSS desestimó mediante silencio administrativo; Patricia, sin embargo, «no quería esperar más, así que decidimos iniciar la vía judicial«, comunica Alaminos. La verdad sólo tenía un camino: dolor severo en las rodillas, limitaciones para estar de pie, o imposibilidad para agacharse en un trabajo de guardería.
Finalmente, el juez entendió que, efectivamente, no había mejoría alguna en la situación de Patricia y decidió devolver la situación de incapacidad permanente a la trabajadora. Marina Alaminos subraya que no estás obligada a aceptar la decisión del INSS y no estás sola en este proceso; si te han quitado la incapacidad, lo peor que puedes hacer es no hacer nada«.




