La ventana para retirarse antes de tiempo se desplaza otra vez. Desde el 1 de enero de 2027, la jubilación anticipada voluntaria quedará fijada en los 63 años para quien acredite 38 años y 6 meses cotizados y en los 65 años para quien no llegue a ese periodo, mientras que la anticipada involuntaria se situará en los 61 y los 63 años respectivamente, según el calendario de la reforma de pensiones. La edad ordinaria, en paralelo, se queda en 67 años salvo carreras largas.
Las cuatro puertas de salida en 2027
El sistema no tiene una única edad de jubilación, sino un tablero de combinaciones entre años cotizados y motivo del cese. A partir del año que viene queda así:
- Jubilación ordinaria: 65 años con 38 años y 6 meses cotizados; 67 años si no se alcanza ese periodo.
- Anticipada voluntaria: 63 años con 38 años y 6 meses cotizados; 65 años en el resto de casos.
- Anticipada involuntaria: 61 años con 38 años y 6 meses cotizados; 63 años si no se llega a ese periodo.
- Pensión máxima: pasa a exigir 37 años de cotización, frente a los 36 años y 6 meses vigentes en 2026.
Es decir, la carrera de cotización vuelve a ser la variable que decide todo. En 2026 la edad ordinaria está en 66 años y 10 meses para quien tiene menos de 38 años y 3 meses cotizados, de modo que el salto de un ejercicio a otro no solo mueve la edad: también mueve el punto de partida desde el que se cuentan los meses de adelanto y, con ellos, la penalización.
Por qué el mes de más importa tanto
Cabe recordar que el coeficiente reductor de la jubilación anticipada voluntaria se aplica de por vida y depende de dos factores: los meses que el trabajador se adelanta y los años que ha cotizado. Por eso la anticipada voluntaria puede llegar a recortar hasta un 21% la pensión en los tramos más desfavorables, un porcentaje que no se recupera después.
La vía involuntaria, la que se abre cuando el trabajador pierde el empleo por un despido colectivo, un despido objetivo o el cierre de la empresa, es más benévola. Perder el empleo pasados los 60 abre una puerta que la salida voluntaria no tiene, con coeficientes más suaves, aunque a cambio exige acreditar la causa del cese y figurar inscrito como demandante de empleo durante los seis meses anteriores a la solicitud.
La advertencia de fondo sobre el sistema
El endurecimiento progresivo del acceso no se explica solo por la demografía. Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), ha señalado en esa misma información que «las pensiones son muy generosas en España y si no se actúa pronto, el sistema puede estallar», una lectura que sitúa los ajustes de edad y de periodo cotizado dentro de un debate mucho más amplio.
Con todo, para quien tenga previsto retirarse en los próximos meses el cálculo es muy concreto: conviene comprobar en el informe de vida laboral cuántos días cotizados se acreditan realmente y si se rozan los 38 años y 6 meses, porque de ese umbral dependen dos años completos de adelanto. Asimismo, no está de más revisar los motivos por los que la Seguridad Social deniega una jubilación anticipada antes de presentar la solicitud, porque una resolución negativa obliga a esperar y a rehacer todos los números.