Una profesora consigue pasar de una incapacidad permanente absoluta a una Gran Invalidez tras acudir a la vía judicial. Presentaba Esclerosis Múltiple primariamente progresiva y necesitaba la ayuda de terceras personas para desarrollar las actividades básicas del día a día, aunque el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) aseguraba que su situación no había cambiado.
Este es el caso de Aurora, una profesora que consiguió el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta por la vía administrativa. Sin embargo, con el paso del tiempo su situación empeoró y el INSS se negaba a subir el grado a la Gran Invalidez.
Gran Invalidez por Esclerosis Múltiple
Con la incapacidad permanente absoluta reconocida, Aurora se encontraba inhabilitada para desarrollar cualquier profesión, debido a su complicada situación de salud. Sin embargo, tal y como explica la abogada Marina Alaminos, «su enfermedad no se detuvo y seguía avanzando».
Poco a poco, debido a la Esclerosis Múltiple progresivamente primaria, Aurora comenzó a perder su autonomía para desarrollar las actividades básicas del día a día. «En su caso, la evolución fue especialmente dura», asegura Alaminos.
La abogada Marina Alaminos ha sido la encargada de llevar el caso de esta trabajadora, que presentaba Esclerosis Múltiple primariamente progresiva. En relación a esta enfermedad, la letrada indica que «es una patología que, con el paso del tiempo, va deteriorando poco a poco las capacidades físicas«.
Debido a la evolución de la Esclerosis Múltiple primariamente progresiva, Aurora empezó a necesitar ayuda para desarrollar las actividades cotidianas del día a día, como alimentarse, asearse o vestirse.
Así, esta ciudadana decidió acudir al despacho de Marina Alaminos para que analizara su situación y determinara si era posible solicitar un grado superior de incapacidad permanente. Es decir, pasar de una incapacidad permanente absoluta a una Gran Invalidez.
De incapacidad permanente absoluta a Gran Invalidez
Después de estudiar su caso, la abogada Marina Alaminos confirmó que Aurora cumplía con las condiciones básicas para tener derecho a una Gran Invalidez. La clave estaba en que presentaba limitaciones para llevar a cabo cualquier actividad básica del día a día, necesitan la ayuda de terceras personas.
«Presentamos todos los informes médicos y explicamos cómo se había agravado la enfermedad. Y acreditamos cómo la pérdida de autonomía era cada vez mayor», argumenta Marina Alaminos.
A pesar de ello, el INSS rechazó la solicitud presentada y consideró que la situación de Marina Alaminos no había cambiado nada desde el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta. Igualmente, la Seguridad Social también denegó una posterior Reclamación Previa por la vía administrativa.
Aurora, junto con su abogada, decidieron seguir adelante en la lucha por la Gran Invalidez, por lo que llevaron el caso a los tribunales. «Ya no necesitaba solo una pensión, necesitaba ayuda para desenvolverse en su día a día», comenta Marina Alaminos.
Finalmente, el juez del Juzgado de lo Social les dio la razón y reconoció a Aurora el derecho a una pensión de Gran Invalidez, que constituye el grado de incapacidad permanente más elevado que se puede reconocer a un trabajador en España.
La enfermedad había avanzado con paso firme, provocando un aumento de las limitaciones para la persona afectada. Así lo argumenta Marina Alaminos a través de su cuenta oficial de Instagram (@marinaalaminos).




