Valorar a las personas con discapacidad por su verdadera capacidad y por su valía es una asignatura pendiente. Así lo reclaman y lo exigen desde el colectivo, cansado de ver cómo la dignidad y el respeto brilla por su ausencia ante determinados comentarios y miradas que esconden el reflejo de la exclusión.
En nuevo episodio de ‘Discapacidad sin filtros‘, el podcast de Ana Florido, neurofisioterapeuta (@anafloridoneurofisio), Luis Miguel Carrera -Luismi- habla sin tapujos sobre su condición y de cómo ha logrado adaptarse a ella, a pesar de que la sociedad no siempre le haya puesto una ‘alfombra roja’ a su paso.
De este modo, Carrera pone en evidencia que la inclusión todavía está lejos de ser un argumento de peso en la sociedad, por lo que el colectivo de la discapacidad debe seguir reivindicando derechos propios que, en ocasiones, son vulnerados. Mientras, el peso de la esperanza indica que visibilizar será sinónimo de normalizar.
La capacidad de personas con discapacidad
Ser persona con discapacidad no es estar sujeto a la limitación, sino a la oportunidad para exprimir una vida diferente a la imaginada con entusiasmo, ganas y voluntad. A pesar de ello, sí es cierto que se necesitan determinadas herramientas de adaptación para determinadas actividades.
Y ese es el valor de la inclusión y de la accesibilidad y, por tanto, el escenario donde entra la sociedad en la ecuación: tratar de normalizar la discapacidad es el primer paso para aspirar a una mirada inclusiva, donde la convivencia sea heterogénea y plena entre todos los colectivos.
En este sentido, Ana Florido charla con Luismi Carrera sobre el cansancio y el agotamiento que supone para las personas con discapacidad tener que explicar y demostrar constantemente su capacidad o su habilidad para poder desarrollar cualquier actividad.
‘Mira cómo estás‘, haciendo referencia a su condición, es uno de los comentarios que más ha tenido que escuchar Carrera a lo largo de su vida y convivencia con la discapacidad. Él, sin embargo, opta por la naturalidad y apuesta por explicar su condición para tratar de evitar ese tipo de comentarios.
De hecho, insiste en que divulgar la discapacidad es el antídoto de la discriminación y de la falta de inclusión: «Mientras no lo hagan con maldad, mientras venga desde la ignorancia y desde la bondad, no pasa nada».
Inspiración y motivación
Sin preguntar, sin conocer motivos o sin ni siquiera estar informado, las personas con discapacidad soportan cada día comentarios que alaban su vida y la tildan como ejemplos a seguir. Sin embargo, ellos mismos se restan méritos para dotar de normalidad su día a día.
Luismi Carrera es una de esas personas que opina que él no se siente fuente de inspiración de nadie, pero asegura que, mientras su adaptación a la discapacidad «sirva a la gente, yo me alegro». Aun así, reconoce que es un argumento que «choca a veces un poco».
Finalmente, Carrera menciona «el miedo que puedan hacer las personas sobre mí», un sentimiento no exento de preocupación y que es humano experimentar. «Muchas veces me han juzgado, y por eso ya uno va con miedo», reconoce. Sin embargo, ahora, con la experiencia de los años, advierte que «estoy consiguiendo muchas cosas«. Y no hay mayor recompensa.






