Una limpiadora con artrosis y patologías de columna cobrará una pensión de incapacidad permanente total de unos 728 euros mensuales después de que un juzgado de lo social le diera la razón frente al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que había rechazado su solicitud. El importe equivale al 55% de su base reguladora, fijada en 1.325,22 euros. El caso lo ha dado a conocer el abogado laboralista Víctor Arpa, especialista en incapacidades, a través de su perfil en redes sociales (@abogadovictorarpa), donde ha explicado que la resolución llega por vía judicial tras la denegación administrativa.
Por qué el INSS le dijo no
La trabajadora arrastraba dolor constante y una limitación importante de movilidad derivada del desgaste articular y de los problemas en la columna. Aun así, el INSS entendió que no alcanzaba el grado exigido para acceder a la prestación y archivó la petición.
Fue entonces cuando acudió a Arpa y le pidió llevar el asunto «hasta el final». El despacho interpuso demanda contra la Seguridad Social apoyándose en los informes médicos y, sobre todo, en el choque entre esas dolencias y las tareas propias del oficio.
La clave no es el diagnóstico, sino el puesto
Ahí está, según el letrado, el punto que más se malinterpreta cuando se solicita una pensión de este tipo: la valoración no se agota en la etiqueta médica, sino que depende de si el trabajador puede seguir desempeñando su profesión habitual. La incapacidad, resume, «depende de si puedes seguir haciendo tu trabajo».
En el sector de la limpieza ese examen es especialmente exigente, porque el día a día obliga a:
- Agacharse y flexionar la espalda de forma repetida.
- Cargar y desplazar peso.
- Mantenerse en movimiento durante toda la jornada.
- Adoptar posturas forzadas en espacios reducidos.
El juez, tras revisar la documentación clínica aportada, fue tajante en su fallo:
«Con esas limitaciones no puede realizar las funciones esenciales de su profesión».
Qué puede y qué no puede hacer ahora
La sentencia cierra la puerta a que siga ejerciendo como limpiadora, pero no la aparta del mercado laboral. La incapacidad permanente total es compatible con otro empleo, siempre que las tareas del nuevo puesto no choquen con las limitaciones que motivaron el reconocimiento. Es decir, la pensión se mantiene si el trabajo es distinto y compatible.
Arpa insiste en que la artrosis, cuando restringe de verdad la movilidad y el esfuerzo físico, sí puede sostener un grado de incapacidad, aunque el INSS la deniegue en primera instancia. Cabe recordar que la vía judicial sigue siendo el camino habitual para revisar esas negativas.




