María y Óscar forman una pareja que ejemplifica el concepto de amor en su máximo esplendor, pero también pone de evidencia la importancia de normalizar y sensibilizar sobre la discapacidad intelectual, especialmente en la vida adulta, y la posibilidad de encontrar acompañante de vida en esas edades.
Así lo ha expuesto la entidad ‘Plena Inclusión’ en Castilla La-Mancha, subrayando que «en la sociedad, a menudo se piensa que el amor y las relaciones de pareja están reservados a la juventud«. No siempre es así y, tal vez, hay que eliminar ese estigma social, como han fomentado María y Óscar.
Por tanto, esta pareja sí ha demostrado que «la realidad es distinta para todos y especialmente para las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, cuyo envejecimiento suele anticiparse«, exponen en un comunicado a través de Plena Inclusión, que celebra y normaliza el amor en la vida adulta.
El amor en la vida adulta de personas con discapacidad
De acuerdo con la explicación que ha ofrecido ‘Plena Inclusión’ en un comunicado, «en la población general, la etapa adulta se asocia con los 60 o 65 años de edad«; por otro lado, en personas con discapacidad intelectual, esa adultez es adquirida alrededor de los 40 o 45 años, tal y como han apuntillado.
Ese ‘adelanto’ para llegar a la vida adulta tiene su origen en factores genéticos, comorbilidades o en el desgaste físico y cognitivo de esta población con discapacidad intelectual. Por ello, la entidad reivindica que este colectivo tenga el derecho de «amar y ser amadas en su etapa adulta«.
Esa realidad conlleva la posibilidad de vivir en pareja y de «manera independiente, compartir responsabilidades y tomar decisiones sobre su propia vida afectiva», ha estimado Plena Inclusión en una nota de prensa, donde han reivindicado el amor en la vida adulta de personas con discapacidad intelectual, siendo María y Óscar un gran ejemplo.
De acuerdo con la entidad de la discapacidad, ese amor no puede ser ni es infantil ni superficial, sino que es «un vínculo real entre adultos que comparten proyectos, responsabilidades y decisiones cotidianas». Por tanto, es contribuir a una sociedad y a una vida más plena, digna y elegida».
Óscar, por su parte, indica que «el amor es lo que nos damos diariamente el uno al otro. Por tanto, a través de su ejemplo, esta pareja quiere que su historia tenga la visibilidad que merece, pero, esencialmente, esté amparada por el respeto y la normalidad de dos personas que se quieren y se eligen voluntariamente.
María y Óscar, una historia de amor
Con residencia en Ciudad Real, María y Óscar se han erguido como una pareja cuya historia de amor no ha pasado desapercibida. Con 49 y 50 años, respectivamente, han encontrado el amor en un contexto marcado por la discapacidad intelectual pero, esencialmente, por la normalidad de esta situación en la vida adulta.
Su relación ya va camino de cumplir los 20 años -llevan 16 años juntos- y conviven desde hace una década, compartiendo proyectos, responsabilidades y experiencias como cualquier pareja. Se conocieron hace ya más de 20 años y, gracias a sus trabajos «pueden mantener una vida independiente, pagar el alquiler y cubrir sus necesidades básicas», precisan desde ‘Plena Inclusión’.
Óscar, por su parte, insiste en que mantener esta relación es «un trabajo diario, basado en la confianza, la comunicación y el apoyo mutuo», siendo María, junto a su madre, «la persona que más quiero«. Sin ella, su vida «hubiera sido muy diferente». Son el reflejo de un amor maduro, afianzado e incondicional.
María, por su parte, valora de su pareja que «me explica las cosas que no entiendo«, formando un equipo sólido que tiene en la comunicación su principal estandarte. De hecho, han sido capaces de abordar todo tipo de temas, como la decisión de no tener hijos. Mientras, cuidan de Bobby, su perro, y tantean opciones para contraer matrimonio.






