Cualquier adaptación que mejore y fomente la accesibilidad para las personas con discapacidad siempre debe ser bien recibida. Son pequeños actos que permiten avanzar como sociedad, teniendo en cuenta todas las realidades y circunstancias que están presentes, cubriendo necesidades que benefician al conjunto de los ciudadanos.
En esta línea, de acuerdo con la Organización Nacional de Ciegos Españoles –ONCE-, el pavimento podotáctil de las vías públicas es una de las medidas de accesibilidad y autonomía «más fáciles de implementar en cualquier suelo y que ayuda muchísimo a las personas con discapacidad visual«.
Por tanto, la instalación de estas medidas accesibles es de gran utilidad para la comunidad ciega o personas con cierto grado de discapacidad visual, pudiendo hacer uso de este pavimento «para orientarse, además de ser una advertencia táctil de posibles barreras de interiores y exteriores», detalla la ONCE. La accesibilidad es innegociable.
Pavimento podotáctil en favor de la accesibilidad
Actitudes como la autonomía, la orientación, la accesibilidad o la independencia son absolutamente primordiales y relevantes para las personas que presentan alguna discapacidad. De hecho, los comportamientos y medidas accesibles persiguen la consecución de esas metas, entre las que se menciona el pavimento podotáctil.
La instalación de esta señalización táctil es especialmente útil para las personas ciegas, que se benefician de esta medida para adquirir seguridad en su marcha y confianza para salir a la calle minimizando riesgos. Eso sí, su colocación debe cumplir la premisa de «ni molestar ni interrumpir el tránsito de las personas que sí ven», dicta la ONCE.
En este sentido, la característica de este pavimento es que presenta «colores con contraste sobre el resto del suelo para personas con baja visión, patrones en relieve que pueden ser percibidos al caminar sobre él y sin necesidad de ver, además de ser tocado con el bastón de las personas ciegas», explica la Organización Nacional de Ciegos Españoles.
Por ello, la importancia que el pavimento podotáctil tiene sobre la accesibilidad es realmente grande, así como su utilidad y valor para fomentar el desarrollo de la autonomía, independencia y confianza en sí mismos respecto a las personas con discapacidad visual.
La ONCE, por tanto, anuncia que «nuestra razón de ser es la accesibilidad y un mundo donde todas las personas tengan cabida e igualdad de condiciones«, una idea que conecta con la ‘obligatoria’ instalación de este pavimento «en estaciones de transporte público cercanas a las aceras de nuestros edificios y, por supuesto, todos los interiores».
Beneficios para personas ciegas
La accesibilidad jamás deberá sen entendida como un privilegio o un capricho de las personas con discapacidad, sino un derecho fundamental de este colectivo que, además, dado el significado universal del concepto, repercute de manera muy positiva en el conjunto social.
Por ello, la «mejora de la circulación y orientación de forma autónoma y segura de las personas ciegas o con discapacidad visual» está íntimamente ligada a la instalación de pavimento podotáctil. Esta medida permite «identificar los riesgos peatonales y los recorridos de forma correcta, segura y con total autonomía e independencia».
También, como recuerda la ONCE, favorece la implementación de «espacios más inclusivos e integradores«. El riesgo de choques, caídas o encontronazos con otras personas se reduce drásticamente gracias a la rápida identificación del tipo de suelo. Es, sin duda, una medida que favorece la accesibilidad y repercute positivamente en la sociedad.




