Bailar Salsa es su pasión. De hecho, ya se ha proclamado campeona peruana de este tipo de baile. El modelaje también forma una parte muy importante en su vida, donde se ha convertido en una referencia para miles de mujeres que ven ella una posibilidad. Y Paola Ángeles lo ha logrado siendo persona con síndrome de Down.
Desde el primer instante, esta joven decidió que la Trisomía del 21 no iba a limitar su vida y miró con valentía el futuro. Así, su trayectoria ya le ha permitido caminar por algunas de las pasarelas más importantes del mundo, ser imagen de reputadas marcas del sector textil y disfrutar en un escenario a ritmo de baile latino.
Sin embargo, ‘su’ síndrome de Down también le recuerda la importancia de pelear y batallar por «un mundo más inclusivo«, siendo abanderada de este movimiento que busca igualdad de condiciones para todas las personas. Sólo así se podrán conseguir sueños y aspirar a ser una sociedad plena.
El síndrome de Down como impulso
Lejos de ser una barrera o una limitación, Paola Ángeles está completamente segura de que el síndrome de Down ha sido su impulso para alcanzar grandes metas a lo largo de su vida. Siempre ha creído más en su capacidad que en su discapacidad y ha sentido el apoyo de quienes han estado cerca de ella.
«Estoy orgullosa de tener Síndrome de Down, porque es parte de la mujer que soy hoy», indica la propia Paola sobre la condición congénita con la que vive. Ya se ha convertido, además, en una persona de referencia para muchas mujeres que aspiran a ser como ella y tener la misma personalidad para afrontar desafíos.
En esta línea, el testimonio de la campeona peruana de salsa y una modelo profesional con síndrome de Down no pasa desapercibido por sus tintes de superación, adaptación y, especialmente, normalidad: «No es una etiqueta que me limita, es la fuerza que me impulsa a ser la protagonista de mi propia historia».

Así mismo, si Paola echa la mirada hacia atrás, puede exclamar que «me siento orgullosa de mi camino, de mis logros como modelo y de la pasión que pongo en cada clase de baile». Nadie le ha regalado nada y todos los éxitos que ha cosechado, pese a su juventud, han sido a base de sacrificio y dedicación a un sueño cumplido.
Por ello, Ángeles subraya que su secreto es haber creído siempre en ella, en sus posibilidades y en su empeño, dejando de lado el síndrome de Down y ese cromosoma extra que porta en su par 21: «Mi condición no define mis límites, define mi valentía para superarlos cada día» y anima a creer en uno mismo para que «tu esencia sea tu mayor orgullo».
«No podía, pero aquí estoy»
Paola es de esas personas que tiene grabado en la mente que la vida sólo es una y merece ser exprimida, valorando cada detalle, una idea que le insta a dar lo mejor de sí cada día «para que mi historia valga la pena«. Ha derribando barreras de todo tipo, incluso mentales, que le decían que «no podía», pero «aquí estoy«, respondió.
El síndrome de Down simplemente le ha hecho ser más constante y poner toda la pasión al servicio del trabajo, una mezcla que le ha alzado a una pasarela para ejercer como modelo y a un escenario para proclamarse campeona de Salsa.
Estos hitos complementan a una carrera personal de éxito, en el que ha conseguido algo realmente difícil: poner la discapacidad en el foco para su normalidad y sensibilidad, que deben dar paso a una mayor -y mejor- inclusión y a un fomento de la accesibilidad en todos los sectores.
Finalmente, Paola, con su historia y experiencia vital, emite un discurso realmente importante, que divulga con su propio ejemplo: demostrar que «las personas con Síndrome de Down estamos aquí para hacer historia a nuestra manera«.




