Entre los derechos que tienen las personas con discapacidad, por supuesto, viajar es uno de ellos. Para emprender este tipo de aventuras, estos pasajeros necesitan una serie de adaptaciones y medidas que le permitan disfrutar de la experiencia como cualquier otro individuo.
Así, Aaron Artoni ha querido compartir a través de sus redes sociales el proceso que ha de cumplir a la hora de viajar en avión siendo una persona con discapacidad y movilidad reducida. Enseña qué tipo de herramientas necesita y cómo se puede fomentar la accesibilidad para sus desplazamientos.
En este tipo de contextos, la planificación y el tiempo son dos aspectos que deben tenerse muy en cuenta para evitar posibles complicaciones en las instalaciones de origen, en función del medio de transporte que se vaya a emplear. En el avión, por ejemplo, Artoni recomienda llegar con la suficiente antelación al aeropuerto para esquivar posibles demoras.
Viajar siendo una persona con discapacidad
Emprender una aventura y un viaje siempre requiere de cierto análisis, preparación y anticipación para evitar posibles problemas, en el caso de que los hubiese. Organizar comidas, comprar billetes o ‘pillar’ el alojamiento son algunas de las tareas básicas que se han de tener bien atadas antes de subirse en el avión.
Esta realidad se hace especialmente palpable cuando se viaja con una persona con discapacidad, que requiere de atención especial para cubrir sus necesidades y unas adaptaciones que le permitan disfrutar con plenas garantías: «Acompáñame a la experiencia que tengo que vivir cada vez que viajo por tener discapacidad«, indica Aaron Artoni.
Todo lo ‘bonito’ que se conjuga el verbo viajar no siempre es compatible con la comodidad y la sencillez para pasajeros con discapacidad. De este modo, Artoni detalla que tiene que estar «acostado sobre tres asientos» porque su condición le impide estar sentado «en noventa grados» en una silla o asiento normal de avión.
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Igualmente, «para transferirme» hasta esos asientos del aeroplano tuvo que hacer uso de una silla adaptada en la que fue ligeramente «desequilibrado» y le tuvieron que «enganchar» entre varias personas para evitar una caída. Luego, ya en el avión, «mi madre y mi hermana se buscaron la vida» para acostarle sobre los asientos, lamenta.
Por ello, desde su experiencia, este joven con discapacidad revela que «estaría mejor y más adaptado» si pudieran quitar un sillón «como hacen los autobuses para poder enganchar mi propia silla en el enganche del sillón». De esta manera, afirma, no tendría «que pasar por esta odisea«.
Derechos de pasajeros con movilidad reducida
Las personas con discapacidad tienen el mismo derecho a hacer uso de cualquier medio de transporte para poder viajar: avión, tren, autobús, coche o barco son los más comunes. La igualdad de oportunidades es esencial para aspirar a ser una sociedad plena, justa y digna respecto a este amplio colectivo.
Así, de acuerdo con la Unión Europea, «cuando compres el billete, el proveedor debe facilitarte información sobre el viaje en un formato accesible para ti, además de toda la información pertinente sobre las instalaciones específicas a bordo de que dispone el avión, tren, autobús, autocar o barco».
Además, en todos estos medios de transporte » tienes derecho a asistencia gratuita en las estaciones y terminales y a bordo de los vehículos». De este modo, queda prohibido «denegar el transporte por motivos de discapacidad o movilidad reducida, salvo cuando esto esté justificado por razones de seguridad o por el diseño del vehículo o de la infraestructura», estima la UE.




