La vida de Javier García Pajares (@javiergarciapajares_oficial) no podría ser explicada sin el apoyo, fundamental, de su familia. Como persona con discapacidad, debido a una condición de sordoceguera, esta padre, deportista y empelado de ILUNION puede narrar su historia vital, marcada por la superación de desafíos y una notable resiliencia.
No obstante, su discurso se sustenta en la normalidad de la discapacidad, insistiendo en que este colectivo está plenamente preparado para afrontar la vida con la capacidad suficiente, siempre que cuenten con las adaptaciones necesarias para sentirse en igualdad de condiciones.
Actualmente, Javier García es sordociego. Pero también es padre de dos niños, montañista y se convirtió en el primer estudiante de Europa en obtener una beca Erasmus para estudiar en otro país. También trabaja en el departamento de Relaciones Instituciones de la cadena ILUNION, como él mismo detalla.
La discapacidad, desde adolescente
«Adquirí mi discapacidad de adolescente y me superé», informa Javier García -Javi- a través de una presentación que él hace de sí mismo a través de sus redes sociales. Precisamente, en estas plataformas enseña cómo es su vida con la sordoceguera y cómo se adapta a la crianza de dos niños.
A pesar de no poder ver ni oír, García siempre ha deseado tener una vida lo más autónoma posible, una cualidad que la ha adoptado gracias, en cierta medida, a su trabajo: «Vieron una oportunidad para hacer de esto un reto y un ejemplo para todo el mundo», precisa el empleado de ILUNION.
Su historia, de inspiración y superación, es un espejo que demuestra que «no hay que cerrar puertas a causa de la discapacidad«, sino crear entornos inclusivos y fomentar las adaptaciones necesarias para que estas personas también puedan formar parte del mercado laboral, que repercute en el beneficio social.

En el caso de Javi, él puede trabajar gracias a un ordenador en sistema de lectoescritura Braille. Así, con su desempeño profesional, García ha fomentado su autonomía personal y ha alcanzado la independencia: «Aprendí que en la vida podía llegar tan alto como quisiera. Todo se consigue con el esfuerzo. Hay que perseguir lo que nos apasiona«.
Es graduado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Autónoma de Madrid. También apasionado de la montaña y de los retos del deporte: «Hice cima en las montañas más altas de Europa y de África», precisa. Y padre de dos hijos que le demuestran que, pese a la discapacidad, «cualquier persona puede hacer su vida y ser feliz».
La importancia del entorno
La discapacidad es una condición que, en función de su grado, puede derivar en mayor o menor limitación en la persona que la presente. Y eso requiere adaptaciones o herramientas que permitan entender y aceptar esa situación, sometidas a un proceso que no se visualiza sencillo.
Por ello, el propio Javier García Pajares, primer estudiante Erasmus con sordoceguera de Europa, valora la importancia que tiene el entorno de personas con discapacidad para que estas puedan salir siempre hacia adelante, en vez de instalarse en la debilidad y en la vulnerabilidad permanente.
En esta línea, el propio Javier refleja que «nada me para porque mi entorno es inclusivo y en un entorno así cualquier persona puede hacer su vida y ser feliz». Las personas que están a su alrededor han logrado normalizar la discapacidad para entenderla como una condición más de ese individuo que la presente.
Y es, precisamente, esa normalidad de la discapacidad y esa inclusión la que hace que Javier se levante cada día con una sonrisa para cuidar de sus dos hijos, ir a trabajar o le haya permitido escalar las cimas más altas de Europa y de África.




