La historia de Mael es una de esas que merecen la pena ser contadas una y otra vez para darle la mayor visibilidad posible. Como su padre, Pablo;y su madre, Nerea, le comentaron en su día, ha sido capaz de ganarle la batalla al ‘dragón’ de la meningitis.
Es cierto que en ese arduo enfrentamiento, el pequeño Mael perdió los brazos y las piernas como ‘peaje’ para ganar la vida. Una sepsis meningocócica se instaló en su torrente sanguíneo en cuestión de horas para pasar las siguientes semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos -UCI- del hospital.
Ahora, empleando las redes sociales (@maelokeei) como principal canal de comunicación, esta familia de Gijón quiere sensibilizar sobre la meningitis y advertir sobre los devastadores efectos que pueda llegar a tener en los pacientes a los que afecta. También agradecer el apoyo que reciben de toda España en relación a Mael y su historia de superación.
Mael, un ‘bombero’ más de Gijón
La Agrupación Deportiva y Cultural de Bomberos de Gijón (Asturias) ha realizado una de las labores más bonitas en toda su historia y, paradójicamente, no tiene nada que ver con apagar un incendio, sino con aumentar la llama de la vida, de la felicidad y de la sonrisa de Mael tras superar una meningitis.

«Fue mucho más que una visita«, detalla Pablo en redes sociales. Explica que Mael «buscó un objeto en una sala llena de humo, se subió a una grúa, se lanzó en tirolina, mojó todo lo que encontró con la manguera, recorrió las instalaciones, entró al gimnasio, tocó la campana, se montó en la carretilla y salió con un traje de bombero«.
Esa larga lista de acciones estuvieron acompañadas por un nexo en común: «Una sonrisa que lo decía todo«. Además del juego y de la aventura a la que estuvo sometido, Mael también practicó, sin darse cuenta, el equilibrio, la coordinación, la fuerza o la confianza. «Un entrenamiento real, vivido, de los que suman de verdad«, detalla Pablo.
Ante esta bonita situación que se vivió en el Parque de Bomberos de Gijón, la familia de Mael quiso agradecer el gesto de los profesionales, alabando su trabajo y mencionando «la calidad humana con la que lo hacen». El pequeño que venció a la meningitis tenía la cara iluminada de felicidad.
«Hay gestos que marcan. Días que se quedan. Y personas que hacen que el camino sea un poco más fácil.
Y eso no se olvida», estiman los padres de Mael y Olai, su hermano pequeño, en las redes sociales.
Actitud y ganas para mirar a la vida
La visita de Mael y de su familia a los bomberos de Gijón fue una auténtico regalo para este pequeño, pero también para los profesionales, que quedaron impregnados del carácter y la simpatía de este ‘pequeño guerrero que no se rindió ante el ‘dragón’ de la meningitis.
«Hemos tenido la visita de un auténtico superhéroe en el parque de bomberos», relatan desde la Agrupación Deportiva y Cultural de Bomberos de Gijón. Vestido como un ‘bombero’ más de la ciudad, Mael ha inundado de sonrisas a estos trabajadores,
«Da gusto ver a un pequeño con tanta ilusión, con tantas ganas de hacerlo todo y de disfrutar cada momento». Tal y como han valorado, ha sido una de esas visitas «que te dejan pensando y te recuerdan lo realmente importante: la actitud, las ganas y la forma de mirar la vida«, concluyen la Agrupación en un comunicado.




