La discapacidad es una condición que, en ocasiones, puede limitar el movimiento, la independencia o la autonomía, que son aspectos absolutamente vitales y por los que trabajan las asociaciones y entidades dedicadas al bienestar de este colectivo. Por ello, fomentar la accesibilidad es un tema especialmente relevante y sensible.
Precisamente, la autonomía, la independencia o el propio desarrollo personal repercuten de manera muy notable en el bienestar emocional de las personas que presentan alguna condición de discapacidad. No obstante, para ello, el entorno también juega un papel fundamental en clave de accesibilidad universal.
Derribar barreras no sólo implica superar obstáculos de carácter físico o arquitectónico, sino también promover una actitud inclusiva, borrando etiquetas estigmas o falsos estereotipos sobre las posibilidades y capacidades del colectivo de la discapacidad. En cualquier caso, la inclusión y la accesibilidad empiezan desde el propio hogar.
Adaptar viviendas a la discapacidad
Adaptar una vivienda para la convivencia de una persona con discapacidad es un elemento totalmente indispensable para su calidad de vida. Eliminar escalones, bordillos o dificultades físicas que limiten su vida resulta clave en la mejora de su bienestar. Y esta realidad es un derecho universal de accesibilidad.
En esta línea, desde la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid –FAMMA Cocemfe– se ha propuesto la «la aprobación de una normativa municipal de accesibilidad que establezca mecanismos de coordinación territorial».
Así, esta legislación podrá permitir «a los ayuntamientos actuar de forma efectiva en las comunidades de propietarios cuando existan situaciones de inaccesibilidad en edificios residenciales». Esta medida persigue afianzar el derecho a la accesibilidad universal.
Igualmente, también se trabaja en garantizar que «ninguna persona vea limitada su autonomía por la persistencia de barreras arquitectónicas«, ha emitido la entidad en un comunicado. Por tanto, respecto a inquilinos con discapacidad, la vivienda deberá responder a «condiciones adecuadas de seguridad, salubridad y accesibilidad«.
En esta línea, FAMMA denuncia que la «ausencia de herramientas municipales homogéneas genera desigualdades territoriales y dificulta una respuesta ágil ante conflictos en portales, ascensores, itinerarios comunes y otros elementos esenciales de los edificios». Es una realidad latente y desagradable para quien la sufre.
Entre esas ‘víctimas’, la entidad menciona personas con discapacidad, personas mayores y personas con movilidad reducida, que en muchos casos no pueden salir de sus viviendas con normalidad debido a la falta de accesos adecuados».
Una normativa municipal de accesibilidad
La ausencia de accesibilidad en las viviendas donde residen personas con discapacidad repercute, directamente, en «aislamiento, dependencia sobrevenida y dificultades en la vida diaria», precisa FAMMA. Por ello, esta compañía aboga por la creación de un marco legislativo para eliminar barreras arquitectónicas.
Reducir las situaciones de vulnerabilidad dentro de las propias viviendas y en la comunidad de propietarios es una de las medidas fundamentales que señalan las entidades que trabajan en favor de la accesibilidad de personas con discapacidad: «Es derecho vinculado a la igualdad, la autonomía personal y la vida independiente».
Por ello, una normativa municipal de accesibilidad permite garantizar «la igualdad de derechos con independencia del municipio de residencia, reducir conflictos mediante mecanismos públicos de mediación, agilizar la ejecución de obras obligatorias y optimizar los recursos públicos«, estima FAMMA Cocemfe.
Del mismo modo, apostillan que fomentaría el «envejecimiento en el hogar, la permanencia en el entorno comunitario y el cumplimiento efectivo de la legislación vigente y de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad«.




