Nació con un diagnóstico de sordera que le obligó a ser usuario de audífonos con menos de un año de vida. A sus padres, los médicos les comunicaron que realmente había opciones muy escasas de que su hijo pudiese hablar, estando ligado para siempre a la discapacidad. Pero no fue así.
Tras intensas sesiones de trabajo y de logopedia junto a Cristina, una profesional de este ámbito, Víctor Gómez (@nutrisanalive) ha conseguido sobreponerse a la adversidad y plantarle cara a una vida que no siempre ha sido sencilla. Ahora es entrenador personal y comparte su historia para divulgar la sordera y cómo adaptarse a ella.
Desde que era un niño ha tenido que estar permanente expuesto a una idea que él mismo se ha encargado de derribar: «Mi vida iba a tener límites desde el principio«. Sin embargo, gracias al papel de su familia, las sesiones con profesionales y a su incansable carácter y actitud, Gómez ha desarrollado una vida completamente normal.
Un diagnóstico de sordera
No iba a poder hablar. Tampoco desarrollarse con normalidad como el resto de niños de su edad. El máximo vital a lo que podía aspirar era a adaptarse a su situación. Todos esos comentarios tuvo que soportar Víctor Gómez Ayala desde su infancia para comprobar que, efectivamente, su vida iba a consistir en derribar barreras cada día.
«Cuando eres niños eso no te entra como una frase; te entra como una sentencia«, expone este hoy entrenador personal. Del mismo modo, detalla que ese tipo de comentarios fomentaban el desarrollo de una idea que ya giraba sobre sus pensamientos: «No soy como los demás«.
Así mismo, su diagnóstico de sordera le permite aseverar que «la autoridad es haber sobrevivido a cosas que te podían haber roto y aun así haber construido algo con eso». Sin embargo, es consciente de que «la diferencia es que yo tuve algo que me salvó antes de que yo pudiera entenderlo»: a sus padres y a Cristina, su logopeda.
La infancia de Gómez no ha sido notablemente fácil, como tampoco las etapas que llegaron posteriormente: «Mientras otros niños estaban en el patio, yo estaba en un entrenamiento que no elegí: yo veía a una adulta quitándome la libertad y obligándome a repetir lo mismo hasta que saliera perfecto», explica sobre sus sesiones.
Sin embargo, fueron aquellas sesiones de trabajo intenso y complejo las que le guiaron hasta entender que «hay dolores que te rompen y dolores que te construyen«. Cristina, por su parte, ayudó al desarrollo de este joven con sordera mediante una frase que repetía asiduamente: «Vas a ser una persona normal como todos. No eres diferente«.
Incomodidad, resistencia y progreso
Cristina y Víctor han pasado largas sesiones de logopedia trabajando en favor de aquel niño con sordera que hoy es adulto, entrenador personal y fiel activista de la lectura. Pero el recorrido ha tenido momentos llenos de espinas y cuestas empinadas que, en ocasiones, subirlas era un golpe de realidad.
Pero esa realidad se tornó en incomodidad que dio paso al crecimiento de la resistencia y que, finalmente, se convirtió en un progreso que permitía, cada vez más, avanzar hacia el objetivo real de Víctor. Ahora, ese camino es el que comparte mediante su propio diagnóstico para ayudar a quienes vivan una situación similar.
Aquellas sesiones con Cristina evidenciaban que «la sociedad no espera y que el mundo es impaciente. Que la gente no tiene piedad con el que va ‘más lento’ o vive ‘en silencio'», precisa Gómez. Esa teoría le instó a otra idea: «Cristina no estaba luchando contra mi sordera.; estaba luchando contra mi destino de ser una víctima«.
Finalmente, Víctor Gómez indica que ha aprendido que «si quería lograr lo que otros daban por hecho, iba a tener que trabajar más horas, más repetición y más disciplina«. Y lo hace en un contexto alejado del drama y próximo a la realidad de su vida. De su forma de vivir y entender la vida.




