Resiliencia. Superación. Perseverancia. Esos términos son sólo algunos de los que más identifican la vida de Nicolás Martínez Adega, un joven lucense que sobrevivió a un sarcoma de rodilla -un agresivo tipo de cáncer de hueso– cuando apenas tenía siete años de edad.
‘Nico‘ era «puro movimiento»; un chico que «no paraba quieto» y que encontraría en el deporte una de sus actividades favoritas, hasta que el diagnóstico de ese cáncer infantil haría estallar todo por los aires. O eso podría parecer, porque ni él ni su familia iban a aceptar esa situación sin la pertinente fuerza para salir adelante.
Ahora, Adega aspira a competir en unos Juegos Paralímpicos en la modalidad paracanoe, que es piragüismo adaptado, un deporte en el que ya se ha proclamado campeón del mundo. Mientras, también ha decidido lanzarse a las redes sociales para compartir su historia, con la idea de «que quien esté en un hospital, en un proceso de rehabilitación o en un bache no se sienta solo«.
Nico Adega, superviviente de un cáncer infantil
Nadie debería pasar por un diagnóstico de cáncer. Es una palabra que, por sí misma, tiene el poder de trasladar miedo, incertidumbre y dudas sobre ‘qué pasará’, tintando de negro el futuro. Sin embargo, Nico Adega y su familia le plantaron cara para salir adelante: «De repente, mi casa, comenzó a ser el hospital», indica.
Empezaron las sesiones de quimioterapia, que se alargaron hasta los 54 ciclos: llegaron los días de cama y las 15 ocasiones en las que este lucense tuvo que entrar en una sala de quirófano para ser intervenido: «Yo sólo entendía que unos bichitos malos me estaban comiendo el fémur«, relata Nico sobre como fueron aquellos tiempos frente a la enfermedad.
También cita a su familia, que tuvo un papel esencial para ‘sostener’ la situación frente al cáncer. Su madre permanecía junto a su hijo en el hospital; su padre, mientras, «trabajando doce horas al día»; su hermano, de cuatro años en aquel tiempo, no podía disfrutar de su familia todo lo que le gustaría.

«Intentas sonreír, pero hay días en los que ocultar la realidad, el malestar de la quimio, la incomodidad del hospital , es imposible», refleja Nico en una de sus publicaciones más recientes. Sin embargo, la peor sensación llegó una vez que acabó el tratamiento: ‘Nico, tu pierna ya no es la misma‘, le comunicaron los médicos.
Correr, jugar o saltar se antojaban como imposibles para aquel niño, que soñaba con ser deportista de élite, por lo que fue en ese instante donde «empezó el mayor reto de mi vida«, relata, que fue «encontrar mi deporte». Sin embargo, cada puerta a la que llamaba la respuesta siempre era la misma: ‘No, mejor no te arriesgues‘. Pero no se rindió tan fácilmente.
El sueño de los Juegos Paralímpicos
Un diagnóstico de cáncer infantil, quince operaciones y cincuenta y cuatro ciclos de quimioterapia parecen suficientes motivos para desistir en la lucha por alcanzar un sueño. Pero no bastaron para que Nico Adega se rindiese; le sirvieron de impulso para seguir en la pelea y continuar soñando con participar en unos Juegos Paralímpicos.
Nico encontró en el piragüismo adaptado el refugio que necesitaba para sentirse «uno más» y volver a sentir la adrenalina de la competición: «En la piragua, mis límites desaparecían», subraya. Se cayó muchas veces, pasó mucho frío, pero entendió que debía «insistir cuando el camino se pone feo«. En el deporte y en la vida.
Comenzaron a llegar años de intensos entrenamientos en centros de alto rendimiento y concentraciones con ele quipo nacional. Finalmente, el 5 de septiembre de 2025, Adega consiguió lo que aquel niño de siete años con un cáncer infantil siempre había soñado: «Convertirme en campeón del mundo«.
Su historia, por tanto, la resume en una frase, breve pero cargada de significado: «Que nadie te ponga límites«. Con él lo intentaron durante años, pero la resiliencia, perseverancia y superación siempre fueron más fuertes que cualquier ‘no’ que pudo recibir durante esa etapa. Hoy, Nico Adega aspira a participar en unos Juegos Paralímpicos defendiendo a su país, España.




