Claudio García Torres (@claudiogt23) habla en primera persona de la discapacidad y afirma que «la vida puede cambiar en un segundo«. La suya lo hizo para siempre cuando apenas era un adolescente de quince años de edad. Una caída desde un trampolín derivó en una cuadriplejia, con el cuerpo «totalmente paralizado».
Ahora, aquel niño hoy ya es adulto y ha decidido mirar a la vida desde el lado de la positividad, comunicando su historia y siendo un conferencista motivacional sobre la discapacidad. Todos los sueños que tenía en su cabeza cayeron con él desde la altura de ese trampolín, pero Claudio volvió a recuperar las ganas de ir a por ellos.
Como ‘coach’ de la vida, García Torres se define como un «promotor de los derechos de las personas con discapacidad y de la inclusión laboral» de este mismo colectivo. Así mismo, mediante las redes sociales, lanza un discurso siempre cargado de gratitud y entusiasmo ante una vida que no se lo ha puesto fácil.
La discapacidad, una oportunidad de «ensanchar la vida»
«La vida es maravillosa«, estima Claudio García. Lo dice una persona que vive con la discapacidad desde los quince años de edad. A lo largo de este proceso, su misión se ha sustentado en normalizar su condición y emitir un diálogo de inclusión y dignidad respecto al colectivo que pertenece.
En redes sociales, mediante el poder de la palabra, García, haciendo gala de su papel como conferencista motivacional, destaca que «nada nos pertenece, ni siquiera el mañana», motivo por el que anima a vivir la vida sin filtros, aprovechando cada instante. Sin imaginar esa «vida perfecta» que todos anhelamos, porque ya existe.
De este modo, a pesar de los múltiples deseos que existen alrededor de la experiencia vital, como alcanzar la longevidad en plenas garantías de salud, formar una hermosa familia o tener un trabajo estable, Claudio García insiste en que «la vida no se mide en planes cumplidos, sino en presencia».

En consonancia con esa idea, Claudio, que es un speaker con discapacidad, indica que «no busquemos solo alargar la vida; mejor encontremos como ensancharla, con sueños, con amor, con retos y con gratitud«. El secreto, tal vez, reside en abrir el corazón de las pequeñas cosas y expandirlo a cuantas más personas podamos.
Por tanto, Claudio se reafirma en la importancia de «tocar más corazones, sentir más profundo y vivir más despierto«. Para él, la vida le ha demostrado que «no es una línea que debe llegar lejos, sino una cascada que debed e expandirse», entendiendo que «cada emoción ensancha el cauce del alma».
No ser lo que otros esperaban de ti
A menudo, la sensación de «no ser lo que otros esperaban de ti» aparece, como por arte de magia, a modo de pensamiento intrusivo en la mente, sin poder ser controlado y haciendo estragos en el plano personal. Claudio García afirma que «mereces dejar de castigarte» por ello.
Él piensa que «te mereces todo lo que das, porque la vida no olvida, sino que observa, toma nota y devuelve». La discapacidad de este orador le ha obligado a comprobar, en primera persona, que «lo que cuidas, te cuida; lo que riegas, florece; y lo que te niegas, se marchita«.
Lo que ignoramos, por su parte, también crece, aunque lo haga en silencio: «Muchos caminamos como si no mereciéramos algo bueno, como si estar bien fuera una traición a todo lo que dolió antes». Igualmente, concluye diciendo que «esperamos tocar fondo para pedir permiso y esperamos perder para volver a valorar». No hay que «esperar un después para elegir con dignidad un ahora».




