Basta un simple vistazo por las redes sociales de Martita (@martitaysueternasonrisa) para comprobar que el nombre de usuario no es elegido al azar, sino con todo el sentido posible: la sonrisa es una característica más de esta menor de 7 años, diagnosticada con un tumor cerebral «inoperable».
La noticia llegó en el mes de julio de 2024, cuando los médicos confirmaron la presencia de una masa tumoral en este órgano. Desde ese momento, los padres de Marta -Martita-, tratan de aportar su granito de arena, y los que hagan falta, para apoyar la investigación sobre esta enfermedad.
Leti y Jorge son los padres de esta joven. El glioma de alto grado en el tálamo se caracteriza por ser un tumor cerebral de difícil acceso, una cualidad que es la que le convierte en «inoperable«, como describen en las redes sociales de esta admirable familia.
La sonrisa, frente a un tumor cerebral inoperable
Allá donde la medicina no pueda llegar, no por falta de intención, llegará la sonrisa de Martita. La silueta que se dibuja en su cara es más fuerte que cualquier diagnóstico y el rayo de luz que guía a su familia desde que recibieron la noticia. Ahora, la muestran en redes sociales para fomentar la investigación y visibilidad.
Así, relatan que en verano de 2025, tras una revisión, los médicos le otorgaron la mejor de las noticias posibles a Leti y Jorge: el tumor cerebral se había reducido. Parecía que se «estaba ganando la batalla» a un tumor cerebral que, sin embargo, no iba a poner las cosas nada sencillas: «El camino de los gliomas es traicionero«.
En el mes de noviembre, relatan, «un episodio epiléptico nos devolvió a la realidad del hospital de urgencia». En esa ocasión, una resonancia «mostró que el tumor había crecido en otras zonas, cerrando las opciones de cura«, explican los padres de Martita, lamentando que «ya no había soluciones médicas».
El testimonio es tan estremecedor como sincero y, por tanto, desprende aprendizaje en cada palabra de Leti y Jorge. Afirman haber «aprendido la lección más grande de nuestras vidas» tras aceptar que «Martita nos ha enseñado a valorar cada aliento, a dar gracias por cada día y valorar que cada día es un regalo«.
Mientras, aseguran que su hija «no ha dejado de sonreír ni un solo día. Es nuestra maestra, nuestro ángel y nuestro motor para seguir». Ahora, Martita quiere dejar un legado en forma de Fundación, que recogen sus padres: «Queremos que los ensayos clínicos sean una realidad accesible y no una carrera de obstáculos», aseguran.
La familia, el mejor refugio
Jorge define a su hija como «un ser de luz«, tal y como recoge ‘La Cadena Cope’. Pocas palabras se pueden agregar cuando un padre define de esta manera a una hija: ‘Ser de luz’, tres palabras que esconden una vida entregada al amor infinito.
Desde aquel 8 de agosto de 2024, cuando los padres de Martita reciben la noticia de que su hija presenta un tumor cerebral «inoperable», la familia ha sido el eje neurálgico sobre el que construir la vida. Una vez más, un refugio donde el corazón es el que lleva la voz cantante.
A pesar de la ausencia de cura sobre esta enfermedad, Leti y Jorge no desistieron: «Buscamos en cada rincón del mundo, contactamos con expertos y logramos acceder a tratamientos y ensayos clínicos que parecían inalcanzables», reflejan. Martita se enfrentó a 30 sesiones de radioterapia y quimioterapia.
Lo hizo «con la misma calma y valentía que siempre le ha caracterizado, cautivando al personal médico de cada hospital por el que pasábamos». Y, especialmente, con la ‘eterna sonrisa‘ que le caracteriza, que es la mejor aliada de esta niña de 7 años.




