Sonia Martín (@soniamartinda) es madre de un niño con discapacidad. Por ello, mediante redes sociales, en un vídeo divulgando esta condición, ha decidido «abrir un melón», que en realidad son dos, y que refleja la realidad de muchas familias como la suya.
A través de un sincero y real testimonio, narrado en primera persona, Martín ha valorado las presuntas ‘ventajas y desventajas‘ de ser madre de un niño con discapacidad en España. Expone lo que la sociedad piensa de este tipo de circunstancias en comparación con la realidad que ella misma tiene que afrontar.
Sonia emite este discurso detallando la diferencia entre gastos e ingresos; también valora las ayudas estatales y autonómicas para explicar e informar que ‘no es oro todo lo que reluce’ en ese sentido y que existe mucho desconocimiento al respecto en la sociedad. La discapacidad hay que normalizarla, pero también darle el reconocimiento y el apoyo que merece.
‘Ventajas’ de ser madre de un hijo con discapacidad en España
En una publicación en sus redes sociales, Sonia Martín procede a detallar «las ventajas que, aparentemente, como madre de un hijo con discapacidad tenemos o las desventajas que tenemos» en España. Contrasta las creencias sociales con la cruda realidad de tantas familias.
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En primer lugar, Martín cita que tener un hijo con discapacidad implica el cobro de mil euros anuales, con la posibilidad agregada de cobrar ciertas prestaciones económicas de dependencia. También menciona el hecho de que la Seguridad Social pueda recetar una silla de ruedas en casos en los que sea necesaria.
«Vayas donde vayas puedes aparcar en la puerta», indica Sonia en referencia a las plazas de Personas de Movilidad Reducida -PMR- en España; del mismo modo, menciona la posibilidad de acudir a ciertos lugares con el correspondiente descuento por discapacidad y la «suerte» de poder beneficiarse de becas académicas para alumnos «con necesidades especiales».
En el caso de Sonia Martín, siendo madre de un hijo con una enfermedad neuromuscular, no desempeña actividad profesional, por lo que la creencia social lo entiende como un golpe de fortuna porque «te pagan igual». Sin embargo, la realidad de estas familias es bien distinta al pensamiento que existe a pie de calle.
De hecho, desde el propio colectivo de la discapacidad y del entorno más cercano de estas personas hacen hincapié en la necesidad de divulgar e informar sobre esta condición para dar portazo definitivo al desconocimiento. Sólo mediante la visibilidad y la divulgación se podrá normalizar esta realidad.
La realidad de las familias
Sonia Martín, ahora, también detalla la ‘otra cara de la moneda‘ tras exponer las aparentes y presuntas ‘ventajas’ de ser madre de un niño con discapacidad en España. Comienza citando que el precio de la silla de ruedas se aproxima a los 4.200 euros, de los que la Seguridad cubre alrededor de 2.900 – 3.500 euros del total «dependiendo de la Comunidad donde vivas».
Del mismo modo, la rampa para poder subir una silla de ruedas eléctrica al vehículo, es decir, adaptar el coche en ese sentido, tiene un coste de 9.500 euros sin recibir ayuda alguna. Igualmente, Sonia denuncia que los aparcamientos y plazas PMR «no están adaptados» para bajar por esa misma rampa que su hijo debe hacer uso.
«Con los mil euros que recibimos por discapacidad anuales pagamos terapias que no entran en la Seguridad Social -privadas- y soportes de ortopedia», informa Sonia. Igualmente, «con el dinero que te dan por la dependencia tenemos que seguir pagando terapias»: logopedia, psicología, rehabilitación o terapia ocupacional son algunos de los que cita esta madre.
En el supermercado, no obstante, «tenemos prioridad porque estamos arrastrando un carro y hay que estar ayudando a nuestro hijo«. Esos «planes tan maravillosos» que se pueden hacer en familia en ocio o cultura con el pertinente descuento por discapacidad no se pueden disfrutar por la falta de accesibilidad y adaptación del entorno. «Si vamos con nuestros hijos no disfrutan como los demás».
Los hoteles adaptados, relata Sonia, «son un 40% más caros y no son accesibles al 100%»; en las salas de cine, además de tener un coste adicional, la audiencia con discapacidad y que es usuaria de silla de ruedas no puede gozar de la película por no ser un lugar accesible.
Finalmente, Sonia Martín concluye afirmando que «yo no trabajo porque soy cuidadora el 100% del tiempo las 24 horas del día: «Cuando mi hijo está despierto, en el colegio, está comiendo o está dormido». Así son las presuntas ‘ventajas’ de ser madre de un niño con discapacidad que la sociedad cree que existen.






