Yolanda Ruiz González (@yolrugo) es vicepresidenta de ‘Aspaym’ en la Comunidad Valenciana, una compañía de personas con lesión medular y otras discapacidades físicas; y de ‘Impulsa Igualdad’ en la misma autonomía, una entidad que representa y realiza programas a favor de personas con discapacidad física.
Desde el 8 de julio del año 1990, Yolanda también es una voz autorizada del colectivo de personas con lesión medular. Un accidente en el mar, en la playa de ‘El Puig’ (Valencia) cuando apenas tenía era una adolescente de 14 años de edad es el el motivo de esta realidad.
Recuerda que el reloj marcaba alrededor de las 15:00h y que, en un día de playa con la familia, «los niños nos vamos a jugar al agua con una colchoneta«. ‘Cosas de jóvenes intrépidos y aventuras estivales para matar el aburrimiento‘, pensarían; el desenlace, no obstante, sería para siempre.
Una lesión medular con 14 años
Tras un rato jugando con esa colchoneta en el agua, la osadía hizo acto de presencia en aquellos jóvenes y les invitó a saltar al mar desde un espigón. «De todas las chicas, sólo acepté yo«, explica Yolanda, que iba a ser la primera en saltar, pero decidió ceder el turno a su primo Isaac.
Tras varios saltos que precedían al suyo, la hoy vicepresidenta de ‘Aspaym’ e ‘Impulsa Igualdad’ decidió hacer lo mismo, a pesar de que un pensamiento le rondaba la cabeza y le frenaba el impulso: «Algo me decía que no tenía que tirarme«. Una lesión medular sería el diagnóstico.
Ese salto derivó en lo que Ruiz tilda «un cúmulo de circunstancias»: en el aire, «la ola pasó y yo no puse bien los brazos protegiendo la cabeza. Cuando llegué al agua, di directamente con la arena». Automáticamente, su cuerpo dejó de reaccionar, pero ella estaba consciente.
«Intentaba enviarle señales a mi cuerpo para que se moviese, pero no había manera», reconoce Yolanda. Su familia pensaba que estaría de broma, pero la realidad es que una lesión medular acababa de aparecer en su vida para siempre. Era una niña de 14 años.
A los pocos segundos, la gravedad del asunto se hizo palpable: «Vieron que mi culo subía por encima del agua como si fuera una boya y que el resto del cuerpo no se movía». Su madre fue la primera en percatarse de que la situación era seria e invitó a actuar con precaución: ‘No la toquéis, algo no va bien‘.
Consecuencia de esa zambullida en el mar desde un espigón en una playa de Valencia, Yolanda tiene una tetraplejia a nivel C6 Asia B que le mantuvo en una cama inmovilizada durante tres meses y un proceso de rehabilitación en el hospital de un año.
Un consejo de vida
Con el buen tiempo, las altas temperaturas y el siempre apetecible agua del mar, que ya se prepara para recibir a miles de visitantes en sus playas, Yolanda Ruiz emite un mensaje cargado de prudencia y respeto hacia la naturaleza, con el objetivo de evitar una lesión medular como la suya.
La niña de 14 años que se tiró al agua aquel 8 de julio de 1990 sobre las tres de la tarde, ahora trabaja para prevenir situaciones como la que ella sufrió. «Antes de tirarse en cualquier sitio donde haya agua hay que tener en cuenta el efecto cristal de las piscinas, ya que las circunstancias en el mar /río /pantano son muy cambiantes«, advierte.
‘Nunca pasa nada, hasta que pasa‘ es una verdad que la propia Yolanda ha contrastado en primera persona. Reconoce que «llevaba años tirándome ahí y no me pasó nada hasta ese momento», pero la última vez que lo hizo, «un cúmulo de circunstancias» le ocasionaron una lesión medular.
Por tanto, Ruiz González valora que «recomendaría no prohibir -eso genera curiosidad- pero sí informar de los peligros que conlleva una mala zambullida», con la intención de prevenir diagnósticos como el de Yolanda, una niña de 14 años hace 36 ‘veranos‘ en la playa de El Puig, en Valencia.






