Valeria Barranco (@valeriasolebarranco) es la madre de Gianluca, un joven que presenta una malformación cerebral y un cuadro de epilepsia refractaria que le hace vivir con una severa discapacidad. Debido a esta situación, su familia trata de poner todos los medios posibles para que pueda gozar de la máxima calidad de vida posible.
Barranco, en esta línea, ha expuesto cómo es el sentir de las madres de niños con discapacidad, valorando todas las barreras que deben sortear y como el cansancio es un sentimiento que aparece para, en ocasiones, crear sensaciones de insana incertidumbre. Aunque se disipe de un plumazo.
«Tener un hijo con discapacidad implica poner mucho el cuerpo, la mente y el corazón todos los días», detalla Valeria en ‘Fispsalud‘, la comunidad de salud más grande de Latinoamérica. Así mismo, esta madre ha indicado cómo se transita el camino desde la negación hasta la aceptación de la discapacidad en un pequeño.
Valeria Barranco, madre de un joven con discapacidad
Su hijo Gianluca nació con una malformación cerebral y epilepsia refractaria. Sin embargo, Valeria Barranco no teme en exponer que ella nunca quiso ser mamá, a pesar de que ahora tiene tres hijos.
Gianluca, el mayor, presenta una discapacidad que hizo que su madre desarrollara un «amor a primera vista» que le acompaña todos los días. No obstante, mediante redes sociales, reconoce que no es un camino fácil y se requieren muchos apoyos para seguir adelante, especialmente a medida que su hijo va creciendo.
«Tu bebé no va a caminar, no va a hablar, no se va a reír, no va a poder hacer un millón de cosas», indica Valeria sobre las palabras que tuvo que escuchar tras el nacimiento de ‘Gian’. Por tanto, relata que el verdadero problema «es cuando esas situaciones empiezan a pasar«.
En consecuencia, esta madre de un joven con discapacidad refleja que «lo primero que pasó fue que Gianluca se dejó de reír», una circunstancia que tilda como «lo más duro que me tocó vivir; no lo puedo explicar con palabras».
Hace ya 14 años, Valeria todavía recuerda los inicios de la discapacidad de su hijo, que han derivado en una malformación cerebral y un diagnóstico de epilepsia refractaria: «Yo iba a todos los doctores y les preguntaba ‘qué podía hacer para ayudarlo‘ porque estaba dispuesta a todo«.
De la negación a la aceptación
Los médicos recomendaron a Valeria que la única posibilidad que estaba en su mano para paliar los daños de la malformación cerebral era estimular a su hijo. No obstante, no era sencillo: «Llegaba a casa, convulsionaba y ya se dormía, por lo que perdía la oportunidad».
Así mismo, esta madre explica cómo ha recorrido el camino de la negación de la discapacidad de su hijo hasta entenderla, comprenderla y, finalmente, aceptarla como una condición más que forma parte de su vida: «Él convulsionaba y a mi se me acababa el mundo».
El ejemplo de Barranco es extensible a cualquier madre que convive con la discapacidad de un hijo, queriendo siempre poder otorgarle la mejor calidad de vida y alejarlo de la vulnerabilidad y de la incertidumbre. Mientras, la sociedad deberá seguir trabajando en favor de la inclusión de este amplio colectivo.






