Nora Branni (@norabranni) es la madre de Lía, una pequeña que presenta la condición de síndrome de Angelman, «un severo trastorno neurológico y de origen genético», de acuerdo a la Asociación que lleva el mismo nombre.
A través de redes sociales, Branni ha querido compartir un bonito momento que vivió junto a su hija en un parque acuático de Italia, donde la madre de otras niñas, que compartían tiempo y espacio, divulgaron mediante la práctica en qué consiste la inclusión de niños con discapacidad.
Esta práctica, igualmente, ha vuelto a poner el foco en la necesidad de inculcar la inclusión de personas con discapacidad desde temprana edad, con especial énfasis en los más pequeños para que, a medida que vayan creciendo, la sociedad vaya adquiriendo tintes más empáticos y respetuosos respecto al colectivo.
Normalizar la discapacidad en los más pequeños
La inclusión de las personas con discapacidad debe empezar en casa. Así lo defienden desde el colectivo, insistiendo en la necesidad de promover estos valores entre los más pequeños. Y eso es, precisamente, lo que ha comentado Nora Branni en redes sociales.
«El otro día dos niñas se quedaron mirando a mi hija Lía, que tiene síndrome de Angelman, y las madres abordaron la situación de 10«, valora Branni. Esta madre expone cómo fue la situación: «A mi hija le flipan que los niños se lancen por el tobogán y había una niña que no paraba de lanzarse, y mi hija ‘venga a reírse'».
Acto seguido, la madre de la menor que se deslizaba por la atracción le instó a su pequeña que continuara: ‘Sigue tirándote, no ves que a la niña le hace mucha gracia’, aplaude Nora. Así, «cada vez que se tiraba, se cercioraba de que Lía se riera«. Ante esta tesitura, Nora agradeció a esa madre «la sensibilidad y lo bien que trató el tema, con toda la naturalidad del mundo».
La segunda vez que cita Branni fue en un columpio, donde una niña se quedó mirando a Lía fijamente; la madre de esa pequeña entró en escena y exclamó: «Cariño, aquí somos todos diferentes y eso es lo bonito de la vida».
Estos dos ejemplos que cita Nora Branni, madre de una niña con discapacidad, reflejan la manera ideal de fomentar la normalidad: «La inclusión es cuando una madre (o un padre) normaliza ante sus hijos que una niña tenga una discapacidad».
Síndrome de Angelman
De acuerdo con la Asociación síndrome de Angelman, esta condición «no es reconocible habitualmente en los bebés, ya que los problemas de desarrollo no son específicos en esa etapa». Por ello, la edad más común de diagnóstico está entre los 2 y los 5 años.
En ese periodo es «cuando los comportamientos y rasgos característicos son más evidentes«; sin embargo, los avances científicos han desarrollado técnicas que permiten un diagnóstico cada vez más precoz, un hecho que favorece el desarrollo y la estimulación del menor.
Así mismo, algunos de los criterios más consistentes para identificar el síndrome de Angelman son en el retraso en el desarrollo (funcionalmente severo), retraso cognitivo, problemas de movimiento y de equilibrio, una conducta muy característica en el comportamiento o problemas en el habla y en las habilidades para desarrollar comunicación.




