La contingencia (hecho causante) en una incapacidad permanente juega un papel esencial. Por ello, en esta publicación vamos a resaltar las principales diferencias entre una enfermedad común y un accidente de trabajo en relación a una incapacidad laboral permanente.
Una incapacidad permanente de un trabajador puede derivar de contingencias profesionales (accidente de trabajo o enfermedad profesional) o de contingencias comunes (accidente no laboral o enfermedad común).
Diferencias entre accidente de trabajo y enfermedad común
La principal diferencia radica en el origen. Es decir, la enfermedad común se produce por una causa ajena a la actividad laboral; mientras que el accidente laboral se produce por una causa directa en el trabajo. En relación a una incapacidad permanente, puede influir en la prestación económica y en la cobertura.
Este factor también es determinante en caso de una incapacidad temporal. Por ejemplo, en caso de un accidente de trabajo, se suele cobrar al día siguiente de la baja y la prestación es equivalente al 75% de la base reguladora.
En cambio, cuando una baja laboral deriva de enfermedad común, la prestación de incapacidad temporal no se percibe durante los primeros días en algunos casos. Además, la prestación económica a percibir suele ser menor.
La cobertura es otro de los aspectos más relevantes a tener en consideración por parte de los trabajadores, tal y como indican los profesionales de ‘Fidelitis’. En un accidente laboral, la cobertura se lleva a cabo por la mutua y, normalmente, cuenta con una mayor protección con respecto a la enfermedad común. De hecho, en los casos de enfermedad común, la cobertura es responsabilidad de la Seguridad Social en la mayoría de casos.
En relación a una pensión de incapacidad permanente, es importante tener en cuenta cómo influye el origen de la contingencia. Según informan desde ‘Fidelitis’, estas son algunas de las ventajas en caso de derivar de accidente laboral:
- Acceso a mejores condiciones económicas.
- Puede existir responsabilidades de la empresa. En este caso, el trabajador puede solicitar una indemnización económica.
- El trabajador puede tener derecho a un recargo de prestaciones.
Cuando una incapacidad permanente deriva de enfermedad común, la protección hacia el trabajador suele ser más limitada. Por tanto, existen diferencias importantes entre enfermedad común y accidente laboral en el ámbito laboral.
Cómo cambiar el origen de una calificación
En determinadas situaciones, un caso puede calificarse como enfermedad común cuando realmente es un accidente de trabajo. También puede ocurrir al contrario, aunque es menos habitual. Sea como fuere, es posible reclamar ante este tipo de circunstancias.
Si el trabajador no se muestra conforme, podrá solicitar una determinación de contingencias o reclamar para que el origen de su contingencia se establezca como accidente laboral. Un cambio puede resultar decisivo en estos procesos.
Cuando la incapacidad permanente deriva de accidente de trabajo, el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) no exige ningún requisito de cotización para tener derecho a cobrar la pensión. Si deriva de enfermedad común, sí es obligatorio cumplir con ciertos requisitos de cotización que varían en función del grado de incapacidad. Hablamos de otra distinción de relevancia.
En definitiva, resulta clave que la contingencia esté correctamente reconocida al trabajador, ya que puede influir directamente en la prestación económica del trabajador, su protección y sus derechos.




