Normalizar la discapacidad en la sociedad es un ejercicio que requiere comprensión, empatía y sensibilidad, entre otros caracteres. Pero, especialmente, lo más importante es explicar y hablar de las personas que componen este nutrido colectivo sin permitir que la exclusión se haga latente.
En esta línea, desde el 16 de diciembre del año 2017, fecha en la que nació la pequeña, la familia de Daniela se encarga de normalizar y dar naturalidad a la condición de síndrome de Down mediante el diagnóstico de su propia hija.
La existencia de ese «cromosoma de más» en el par de 21 es el motivo del síndrome de Down de Daniela -Trisomía del 21-. Indirectamente, también es el ‘culpable’ de la alegría de su casa, como detallan las redes sociales de esta unidad de convivencia(@danilove1612): «Desde que he llegado he llenado de felicidad a toda la familia».
Normalizar el síndrome de Down
A apenas año y medio de cumplir la primera década de vida, Daniela ya sabe lo que es convivir con un diagnóstico de síndrome de Down. A pesar de las sensatas dudas que pueden existir en un inicio, sus padres se han encargado de darle toda la naturalidad que tiene y merece esta circunstancia.
En este sentido, navegar por las redes sociales de ‘Dani Love‘ es encontrar a una niña risueña, alegre y siempre sonriente en cada publicación: «Con cualquier cosa sencilla, disfrutamos a tope». La discapacidad no se entiende como una barrera, sino como una condición que acompaña a la pequeña Daniela.
Bien es cierto que detrás de la naturalidad de ‘Dani’ al hablar sobre su síndrome de Down existe un importante recorrido familiar, en el que sus padres han dado lo mejor de sí para que su pequeña pueda gozar hoy de la mayor independencia, autonomía y seguridad en sí misma que le permita continuar derribando barreras.
En consecuencia, Daniela es una pequeña que, a pesar de su notable juventud, ya le ha plantado cara a la vida con la mejor de sus sonrisas y con la permanente compañía de sus padres, que no dudan en exponer su admiración hacia la pequeña: «Porque tu vida merece la pena vivirla. La suerte de tenerte».
Las redes sociales, en esta línea, se han perfilado como un potente medio de comunicación por el que la familia de Daniela quiere normalizar y llenar de naturalidad todo lo relacionado con el síndrome de Down. Es una condición, no una limitación; es una oportunidad para derribar barreras y construir una sociedad más inclusiva y accesible.
Una mirada sin prejuicios
Con la experiencia y la convivencia con el síndrome de Down, los padres de ‘Dani’ invitan a toda la sociedad a cambiar la perspectiva sobre la discapacidad y las personas que viven con ella. Lo hacen convencidos de que es posible e intentando promover un mayor conocimiento al respecto, que suele ser el origen de la discriminación.
De esta manera, el ejemplo de Daniela y su familia son una invitación a entender la discapacidad desde el prisma de una «mirada sin prejuicios, que nos permitan ver sus infinitas capacidades y conocer un amor que os aseguro merece la pena».
Finalmente, la inclusión que fomenta esta familia radica desde su propio hogar y a través del diagnóstico de síndrome de Down de Daniela, una pequeña que llegó al mundo el día 16 de diciembre de 2017 para llenar de felicidad a cualquier persona que conozca su historia.






