Susto de importante magnitud el que ha vivido Noemí, fundadora de ‘Madre TEA’ y ‘mamá’ de Mateo, un niño con autismo. Tal y como ha mostrado en sus redes sociales (@noemimisma), el pequeño ha sido ‘víctima’ del escapismo propio de este diagnóstico y ha estado desaparecido unos minutos en un centro comercial.
A pesar de la incertidumbre de que no ha ido a mayores y el panorama se ha resuelto favorablemente, lo cierto es que la tensión del momento sí se ha hecho palpable y la preocupación de Noemí estaba más que justificada: «Han sido 10 minutos que han parecido 2 horas«.
Consecuencia de ese susto, esta madre ha mostrado y visibilizado ‘la otra cara’ del autismo, que puede pasar desapercibida para el gran público pero que tanto hace sufrir a los padres de niños con esta condición intelectual. «La maternidad es muy compleja, y en neurodivergencia es de matrícula de honor», indica.
Visibilizar la realidad del escapismo
La crianza de un niño con Trastorno de Espectro Autista -TEA- es compleja. Bien lo sabe Noemí, cuyo uno de sus menores cuenta con esta condición. Ahora, mediante redes sociales, ha decidido mostrar el sentir de estas madres y, en especial, dar visibilidad al escapismo, asociado al diagnóstico de autismo.
Ver esta publicación en Instagram
Sin duda, este tipo de situaciones son sinónimo de permanecer siempre en «alerta constante» y tener la mirada fija en el menor para evitar cualquier huida, a pesar de que sea de manera completamente inocente y sin ánimo de causar peligro o preocupación en su entorno.
Por ello, Noemí ha expuesto, mientras se recuperaba del susto y se sacudía el miedo del cuerpo tras vivir el escapismo de su pequeño con autismo en primera persona que este tipo de situaciones están sujetas a la más absoluta inmediatez: «Puedes darte la vuelta y que simplemente ya no esté«.
Además, en la misma línea, esta madre agrega un detalle de considerable importancia a las situaciones de escapismo de niños con autismo: desconocer cómo pedir ayuda y ni siquiera comprender que se han perdido, una circunstancia que choca frontalmente con el sentir de los padres.
Finalmente, la situación entre Noemí y su pequeño Mateo se ha resuelto bien, a pesar de que «me ha costado mucho volver a calmarme». Mientras, su hijo, desconcertado, no era capaz de entender esa sensación: «Él solo me miraba preocupado preguntando por qué lloraba. Y no sé si es consciente al 100% y comprende lo que ha pasado».
Autismo, amor irracional y miedos
‘Medio segundo’ es suficiente para que los niños con autismo puedan desaparecer por completo del lado de sus padres. Eso es lo que provoca el escapismo. Fruto de ello, Noemí no duda en exponer que «lo que nadie te prepara es para el amor irracional y los miedos hacia todo lo que tenga que ver con tus hijos».
Ella lo vive -o está sujeta a poder vivirlo- en cada ocasión que sale de casa con Mateo. Motivada por, precisamente, esa «alerta constante«, Noemí comparte y divulga cómo es vivir con el autismo en la figura de un hijo, creando una importante comunidad que actúa a modo de audiencia.
Finalmente, de acuerdo con ‘Autismo Diario‘, en referencia al escapismo de niños con autismo, «la tasa de fuga alcanza su punto más alto con una edad de aproximadamente cuatro años y va decreciendo hasta llegar a la adolescencia, donde esta tasa nuevamente vuelve a incrementarse».






