Los niños de ‘hoy’ serán los adultos del ‘mañana’, por lo que son el principal público objetivo al que inculcar los valores relacionados con la empatía, la inclusión y el respeto hacia todos los colectivos. Ese será el primer paso para ser la sociedad que todos deseamos ser.
Álex Roca (@alexroca91), por su parte, ha publicado un mensaje en redes sociales en el que proclama la importancia de fomentar la empatía en los más pequeños para que entiendan los dañino que puede llegar a ser faltar el respeto y «reírse de alguien» por una condición diferente, como puede ser una discapacidad.
Precisamente, el propio Álex es deportista con discapacidad, motivada por una parálisis cerebral. A pesar de ello, se ha alzado como una persona de referencia para diferentes colectivos a través de su ejemplo, perseverancia y superación permanente.
Inculcar la empatía en los más pequeños
Bajo una pregunta incómoda pero absolutamente necesaria, Álex Roca pone el foco en los más pequeños de esta sociedad, quienes, a su juicio, tienen un importante papel futurista en las aspiraciones para ser una sociedad inclusiva y que abandera la empatía y el respeto.
‘¿Cómo contarles a los más pequeños la importancia de no reírse de alguien?’, se pregunta Roca, haciendo pública esta cuestión a través de sus redes sociales y otorgándole la mejor respuesta posible. Él mismo manifiesta la importancia del respeto: «Yo, de pequeño, he recibido muchas críticas, llegaba a casa y lloraba muchísimo».
Esas burlas infantiles estaban originadas por la discapacidad de Álex, que, por otra parte, es el motor que le impulsa a afirmar que «quiero contar al mundo que todos somos diferentes» y no por ello «nos tenemos que reír de alguien».
A pesar de la ‘simpleza’ de la teoría, lo cierto es que la puesta en práctica no es sencilla: «No es fácil explicar ciertas cosas. No es fácil enseñar empatía en un mundo que muchas veces va demasiado rápido, juzga demasiado y escucha demasiado poco«, indica Roca sobre la enseñanza a los pequeños.
Sin embargo, para desarrollar ese sentimiento de inclusión y respeto, Álex evidencia que «una de las cosas más importantes que podemos enseñar es que detrás de cada persona hay una historia que no vemos». Del mismo modo, manifiesta el convencimiento de que «cuando enseñamos empatía desde pequeños, estamos construyendo un futuro muchísimo más humano«.
Un mundo de personas buenas
El discurso de Álex Roca también recoge y recuerda que «hay niños que luchan contra inseguridades. Personas que se sienten diferentes. Personas que han sufrido muchísimo en silencio. Personas que solo quieren sentirse aceptadas«. Y merecen respeto.
Por tanto, tras haber experimentado esa amarga sensación en primera persona, concluye que «educar no es solo enseñar matemáticas, idiomas o normas. Educar también es enseñar respeto. Enseñar sensibilidad. Enseñar a mirar a alguien con el corazón antes que con los ojos«.
Finalmente, Álex mantiene un deseo para que pueda cumplirse a corto plazo: «Ojalá los más pequeños crezcan entendiendo que nadie merece sentirse menos por su físico, por una discapacidad, por cómo habla, por cómo camina o por ser diferente. Porque el mundo no necesita personas perfectas. Necesita personas buenas«.






