Apenas dos años de diferencia separan las edades de Lidia y Estrella, dos jóvenes de Las Gabias, un municipio de la provincia de Granada. Juntas, visibilizan la parálisis cerebral y emiten un mensaje sustentando en tres palabras capaz de vencer a cualquier diagnóstico motivado por una discapacidad: «Sí se puede».
Por tanto, Lidia y Estrella son primas, pero también mejores amigas y confidentes; basta con echar un vistazo a sus redes sociales (@estrellaylidia) para ser testigo de una unión que va mucho más allá de los lazos familiares, sino que trasciende para convertirse en inseparables ante cualquier circunstancia, incluida la parálisis cerebral.
Sin embargo, la labor de visibilidad respecto a la condición que presenta Estrella que hacen estas dos jóvenes se mantiene en la más absoluta normalidad y naturalidad. Tal vez, ese sea el secreto de su felicidad: estar convencidas de que la discapacidad no limita, sino que es una oportunidad de vivir una vida diferente.
Reconocer la parálisis cerebral
Con un grado de discapacidad superior al 70%, Estrella indica que su parálisis cerebral está motivada por una falta de oxígeno en el momento de su nacimiento. Dos años más tarde, sería Lidia la que llegaría al mundo para erguirse como su fiel acompañante de vida.
Desde entonces, y con el paso de los años como testigo directo, estas primas se han ganado el derecho propio a vivir una vida plena por su infinito tesón, resiliencia y amor recíproco. Su vida. Pero también por los abrazos y las enésimas señales de aprecio que divulgan entre sí como aliado ante la discapacidad.
Precisamente, en una de las más recientes publicaciones de redes sociales, Estrella y Lidia han hecho gala de esa relación que tanto y tan bien las define: «Qué suerte tenernos, querernos, cuidarnos y enseñarnos tanto todos los días».
Pero esa sensación no acaba, sino que se hace perenne en el tiempo, anhelando un deseo que persiguen y tratan de cumplir cada día: «Ojalá nos queden mil bailes, mil risas en cada fallo y mil miradas que hablen por sí solas«.
Desde luego, la consanguinidad no es la única característica que comparten estas primas: la sonrisa mutua, el respeto entre ellas y el amor más profundo también son cualidades que las definen como amigas y confidentes ante la parálisis cerebral. Y así seguirá siendo «para siempre».
Intentarlo ya es ganar
La rendición o la dejadez no son aspectos relacionados con Estrella ni con Lidia. Muchos menos cuando están las dos juntas. «Difícil no significa que sea imposible«, estiman estas primas, como ‘amenaza’ ante cualquier situación que tengan delante y asegurando que harán todo lo posible por cumplir sus objetivos.
De hecho, como ellas mismas exponen, la vida se basa en no decaer y en intentarlo siempre una vez más. Estrella y Lidia tienen claro que el camino consiste en «intentos, intentos, y más intentos. Y, a veces, resultados también«.
Y, como consecuencia, concluyen que han comprendido el valor de la vida, que les dicta que «para nosotras tener el regalo de poder intentarlo ya es ganar. Seguimos inventando«. Y seguirán consiguiendo metas con la parálisis cerebral de testigo directo.






