El 1 de enero de 2027 no será un día cualquiera para quienes están a punto de dejar de trabajar. Esa fecha marca el final del largo periodo transitorio que arrancó con la reforma de las pensiones de 2011 y, con él, llega el endurecimiento definitivo de las condiciones para jubilarse a los 65 años con el 100% de la pensión. La diferencia, sobre el papel, parece pequeña: apenas tres meses más de cotización. En la práctica, puede suponer tener que seguir trabajando casi dos años más.
Los más afectados son los trabajadores nacidos a partir de 1962, que cumplirán 65 años justo cuando entre en vigor el nuevo umbral, y también los de las generaciones siguientes hasta mediados de los sesenta, que ya se encontrarán el sistema con sus reglas definitivas.
Qué cambia exactamente en la jubilación a los 65 años
Durante 2026, la Seguridad Social permite la jubilación ordinaria a los 65 años a quienes acrediten 38 años y 3 meses cotizados. Quien no llega a esa cifra tiene que esperar hasta los 66 años y 10 meses para retirarse sin recortes.
A partir de 2027, las condiciones quedan así:
- Jubilación a los 65 años: será necesario haber cotizado al menos 38 años y 6 meses.
- Jubilación a los 67 años: será la edad ordinaria para quienes no alcancen ese periodo de cotización.
Es decir, la edad legal de jubilación alcanza su techo de 67 años y la vía de los 65 queda reservada a las carreras laborales largas.
Los tres meses que pueden costar dos años de trabajo
Aquí está la clave que muchos trabajadores pasan por alto. Una persona que cumpla 65 años en 2027 con 38 años y 4 meses cotizados habría podido jubilarse sin problema con las reglas de 2026, pero con las de 2027 se queda a las puertas. Un puñado de meses puede marcar la diferencia entre retirarse a los 65 o tener que esperar a los 67, salvo que opte por una jubilación anticipada con su correspondiente recorte en la pensión.
Por eso, en la recta final de la vida laboral, cada mes cotizado cuenta más que nunca. Periodos de desempleo sin prestación, contratos a tiempo parcial o lagunas en la vida laboral pueden hacer que el umbral quede fuera de alcance.
También sube lo que se exige para cobrar el 100% de la base
El calendario de la reforma no solo afecta a la edad. El porcentaje que se aplica sobre la base reguladora depende de los años cotizados: con 15 años se tiene derecho al 50% y, a partir de ahí, el porcentaje va creciendo. En 2027 culmina también este escalado y será necesario acreditar 37 años cotizados para alcanzar el 100% de la base reguladora.
En cuanto al cálculo de la base reguladora, actualmente se toman las cotizaciones de los últimos 25 años (300 meses) y se dividen entre 350. La reforma de 2023 introdujo además un sistema alternativo que amplía progresivamente el periodo de cálculo y permite descartar los peores meses, de modo que el trabajador pueda quedarse con la opción que le resulte más favorable.
Qué alternativas hay si no llegas a los 38 años y 6 meses
Quien no reúna la cotización exigida a los 65 tiene varias opciones sobre la mesa:
- Esperar a la edad ordinaria de 67 años y jubilarse sin penalización.
- Solicitar la jubilación anticipada voluntaria, hasta dos años antes de la edad ordinaria que le corresponda, siempre que acredite al menos 35 años cotizados. Eso sí, la pensión se reduce en función de los meses de adelanto.
- Seguir trabajando más allá de la edad ordinaria con la jubilación demorada, que premia con un incremento del 4% por cada año completo adicional o con un pago único.
Cómo saber en qué situación estás
Lo más recomendable para quienes rondan los 60 años es consultar el informe de vida laboral en la sede electrónica de la Seguridad Social o en la aplicación Import@ss. Ahí aparecen los días exactos cotizados y permite detectar a tiempo posibles errores o lagunas.
El propio simulador de pensiones de la Seguridad Social ayuda a calcular la fecha a partir de la cual se puede acceder a la jubilación y la cuantía aproximada de la pensión. Hacer estas cuentas con antelación puede evitar sorpresas de última hora y ayudar a decidir si merece la pena alargar unos meses la vida laboral para no perder derechos.
Con el final del periodo transitorio, el mensaje de la reforma queda claro: la jubilación a los 65 años con la pensión completa será cosa de quienes hayan tenido carreras de cotización largas, mientras que para el resto la referencia pasa a ser, definitivamente, los 67 años.




