Yoli Souto, madre de Beñat, un niño de 12 años de Lemoa (Bizkaia) con autismo de grado 3, ha denunciado que su hijo comenzó el curso escolar sin poder ir a clase por la falta de monitores en el transporte escolar adaptado. «Nuestros hijos no pueden quedarse sin ir a clase porque no haya monitores», reclama.
Tal y como ha relatado a Informativos Telecinco, el primer día de colegio Beñat esperaba puntual en su calle el taxi individualizado, subvencionado por el Gobierno vasco, que debía llevarle al colegio Asbibe de Derio. Sin embargo, el taxista llegó solo. «Nos dijeron que no había monitor», explica su madre.
Sin monitor, no hay transporte escolar
Beñat no puede hablar y necesita supervisión durante los trayectos. Por ello, el taxista ya ha advertido a la familia de que no le llevará sin acompañante. Yoli lo comprende: «Llevar a un niño como mi hijo sin supervisión puede ser un peligro para la conducción», señala, ya que podría abrir la puerta en marcha o distraer al conductor.
De momento, ella misma está ejerciendo de monitora y acompaña a su hijo en el taxi. Pero esta solución tiene fecha de caducidad: en octubre empieza a trabajar. «Ya no podré seguir yendo», lamenta esta madre, que califica la situación de «una vergüenza».
Este curso, además, Beñat se enfrenta a un cambio de colegio y de taxista, algo especialmente complicado para un niño que, según su madre, «es muy de rutinas» y que necesitaba volver cuanto antes a la escuela tras el parón del verano.
Lagundu Euskadi denuncia la precariedad del servicio
El caso de Beñat no es aislado. La asociación Lagundu Euskadi denuncia que numerosos alumnos con discapacidad y gran dependencia que utilizan el transporte escolar individualizado se han quedado sin monitores y, por tanto, sin poder llegar a sus centros educativos. Además, recuerda que estos menores no pueden hacer los trayectos solos, «y además no es legal».
La entidad atribuye el problema a la externalización del servicio a empresas privadas y a la precariedad de las condiciones laborales: sueldos «absurdos», contratos de muy pocas horas y falta de reconocimiento profesional, factores que dificultan la contratación de acompañantes. Incluso denuncia casos en los que alumnos con gran dependencia han viajado solos con el taxista o con un único monitor para varios menores.
«Tienen que darnos una solución y rápido porque el curso ya ha empezado», insisten las familias, que recuerdan que la administración sabía desde mayo que debía cubrir estos servicios.
La inclusión del alumnado autista sigue siendo un reto en el sistema educativo. Recientemente, Autismo España ha impulsado una herramienta para hacer más inclusivos los centros educativos, aunque casos como el de Beñat demuestran que, en ocasiones, las barreras aparecen antes incluso de cruzar la puerta del colegio.




