Arancha Sánchez tiene 36 años, es una persona con discapacidad intelectual y madre de un niño de 4 años. A través de un vídeo publicado por Plena Inclusión España, defiende el derecho de las mujeres con discapacidad intelectual a decidir ser madres o no.
Respecto a esta historia de vida, desde Plena Inclusión manifiestan que «las mujeres con discapacidad intelectual tienen derecho a decidir si quieren ser madres y a contar con los apoyos necesarios para la crianza». En su caso, Arancha contó con el respaldo de su familia para poder vivir la maternidad con autonomía.
Arancha decidió ser madre teniendo discapacidad intelectual
La madre de Arancha ya intuía que su hija tenía el deseo de ser madre, debido a una serie de comentarios que realizó a lo largo de su vida. En relación a ello, Isabel Saboya, madre de Arancha, manifiesta que «creo que nos fue preparando para esa noticia».
Arancha Sánchez tenía claro que quería ser madre. En este sentido, explica que «el derecho a decidir ser madres o no en las mujeres con discapacidad intelectual sigue siendo un derecho muy cuestionado y muy invisibilizado». Además, añade que «tengo 36 años y soy madre de un niño de 4 años. Aunque tenga discapacidad intelectual, yo me considero como una madre normal y corriente».
El caso de Arancha va más allá, ya que ella decidió tener su hijo sola. El padre de su hijo la abandonó, pero encontró en el apoyo de sus padres un pilar fundamental para continuar hacia adelante con su decisión de ser madre.
La coordinadora del Área de Mujer e Igualdad de Plena Inclusión, Sara Fernández, comenta que «el 45% de las mujeres no se plantee que tienen el derecho a decidir ser madres es, de entrada, preocupante, porque es un derecho muy cuestionado. Es difícil hablar de los derechos sexuales en general, pero ese dato indica que, en concreto, el derecho a decidir ser madre va a la cola».
El apoyo incondicional de su familia
El hermano y la cuñada de Arancha tenían ciertas dudas sobre si ella podría mantener a su hijo y salir adelante. De hecho, llegaron a plantearle a sus padres la posibilidad de quedarse con el hijo de Arancha en caso de que ella no pudiera ejercer como madre.
Sobre esta petición, Isabel confiesa que «les dije que no. Arancha es muy válida para salir adelante con esta criatura. Es decir, no os preocupéis. El día que nosotros faltemos, pues estad más pendientes pero, hoy por hoy, Arancha es la madre perfecta».
El derecho a decidir ser madre o no es un derecho que tienen todas las mujeres con discapacidad intelectual. Por ello, desde el Área de Mujer y de Igualdad de Plena Inclusión cuentan con varias líneas de trabajo para reivindicar los derechos sexuales de las mujeres con discapacidad intelectual.
Las mujeres con discapacidad intelectual, como es el caso de Arancha, demuestran que pueden ser madres al igual que una mujer con discapacidad. Actualmente, Arancha asegura que es la mejor decisión que ha podido tomar en su vida y ejerce como una madre más.