Una auxiliar de comedor escolar de 65 años ha conseguido que la Justicia le reconozca una pensión de incapacidad permanente total por las secuelas que le dejó un cáncer de mama. Así lo ha confirmado el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Canarias.
Sin embargo, el tribunal ha rechazado concederle la incapacidad permanente absoluta, ya que considera que sus secuelas no le impiden trabajar en otras profesiones que no exijan esfuerzo físico.
Las secuelas del cáncer de mama
Esta trabajadora se encargaba de cargar bandejas y ayudar a sentar a los niños más pequeños en el comedor de un colegio. Tras superar un carcinoma de mama, tratado con quimioterapia, radioterapia y dos cirugías, sufre varias secuelas:
- Polineuropatía periférica, con debilidad, calambres y pérdida de equilibrio.
- Fatiga crónica y astenia que le impiden hacer sobreesfuerzos.
- Pérdida de fuerza en ambas manos.
- Episodios de mastitis.
- Diabetes tipo II de diagnóstico reciente.
El INSS le denegó la incapacidad
El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le denegó cualquier grado de incapacidad permanente. Consideraba que sus lesiones no alcanzaban «un grado suficiente de disminución de su capacidad laboral».
La trabajadora acudió a los tribunales y el juzgado de lo social le reconoció una incapacidad permanente total cualificada. La trabajadora recurrió para lograr un grado mayor, pero ahora el TSJ de Canarias ha confirmado esa decisión.
Por qué no le conceden la absoluta
La trabajadora pedía una incapacidad permanente absoluta, que supone el 100% de la base reguladora. Sin embargo, el tribunal recuerda que este grado exige «la anulación de toda capacidad de trabajo».
En este sentido, la sentencia señala que sus secuelas «puede que no le permitan realizar sobreesfuerzos ni cargar pesos, pero no es de tal entidad que le impida asumir otros desempeños».
Cuánto cobrará
Al tratarse de una incapacidad permanente total cualificada, la trabajadora cobrará el 75% de su base reguladora, que es de 787,08 euros. Es decir, unos 590 euros al mes.
Cabe destacar que la incapacidad permanente total cualificada se reconoce a partir de los 55 años, cuando se presume que al trabajador le resultará difícil encontrar otro empleo. Por ello, la pensión pasa del 55% al 75% de la base reguladora.
El caso ha sido recogido por medios como Infobae. Con todo ello, esta sentencia recuerda que las secuelas de un cáncer pueden dar lugar a una incapacidad permanente cuando impiden desempeñar la profesión habitual.