Susana, jubilada y viuda de 79 años: «Tengo solo 17 años cotizados, trabajé ‘en b’ siempre a la fuerza, pero por culpa de los empresarios»

Susana tiene 79 años, es viuda y vive con 800 euros al mes. Esa cantidad es la suma de dos prestaciones: una media pensión de viudedad y una media pensión de jubilación por los años que trabajó. De ese dinero, 600 euros se van en el alquiler del piso en el que vive desde hace más de cinco décadas, por lo que le quedan unos 200 euros para todo lo demás.

Su historia la ha contado en un vídeo del canal de YouTube ‘Jire4’, tal y como ha recogido El Español.

800 euros de pensión y 600 de alquiler

«Cobro la media pensión de viudedad y la media pensión de lo que he trabajado, 800 euros al mes», explica Susana. El alquiler, aunque se lleva la mayor parte de sus ingresos, es más bajo de lo habitual por su antigüedad en la vivienda: «Pago solo 600 euros de alquiler porque hace 55 años que estoy aquí».

Aun así, reconoce que las cuentas no salen: «No me llega para nada». Para poder sostenerse, alquila las dos habitaciones de la casa a estudiantes universitarias y ella duerme en el salón.

«Yo me gestiono viviendo día a día, el único gasto superfluo que tengo para mí es ir a un gimnasio», relata. Se refiere a unas clases de aquagym subvencionadas por las que paga 16 euros al mes. «No me puedo permitir nada porque además todo lo que hago de trabajo ahora es gratuito», añade.

17 años cotizados por trabajar «en b»

La razón de una pensión tan ajustada está en su vida laboral. «Tengo solo 17 años cotizados, trabajé ‘en b’ siempre a la fuerza, pero por culpa de los empresarios», asegura.

Susana recuerda especialmente su primer empleo: «La primera empresaria que tuve fue una cosa horrorosa, muchas horas de trabajo y no nos daba de alta en nada». Según cuenta, las jornadas rondaban las nueve horas diarias y también se trabajaba en fin de semana si hacía falta: «Si te pedían ir un sábado o domingo, tenías que ir». De vacaciones, apenas «en verano unos 15 días de vacaciones con mis hijas».

Esa falta de recursos marcó también su vivienda. «No he podido comprarme caprichos, nunca he podido comprarme un piso porque nunca he tenido suficiente dinero», lamenta.

Por qué trabajar sin alta reduce la pensión

El caso de Susana ilustra las consecuencias de trabajar sin estar dado de alta en la Seguridad Social. Los periodos sin cotizar no cuentan para la pensión contributiva de jubilación: ni suman años para alcanzar el porcentaje de la base reguladora, ni generan bases de cotización para calcularla.

Para tener derecho a una pensión de jubilación contributiva se exige un mínimo de 15 años cotizados, y para cobrar el 100% de la base reguladora hacen falta muchos más: 36 años y 6 meses en 2026 y 37 años a partir de 2027. Con 17 años, el porcentaje que se aplica sobre la base reguladora es muy bajo. Puedes leer más sobre qué ocurre al llegar a los 65 sin los 15 años cotizados.

Además, cuando una persona tiene derecho a dos pensiones, como la de jubilación y la de viudedad, ambas son compatibles, pero existe un límite máximo conjunto, y los complementos a mínimos se calculan teniendo en cuenta el total de ingresos del pensionista.

Mantenerse activa pese a todo

Pese a las estrecheces, Susana no se deja vencer. «Me mantengo activa, hago muchas cosas y me lleno la agenda, al final tengo amigas, canto en un coro, dibujo también», cuenta en el vídeo.

En cualquier caso, cada situación debe estudiarse de forma particular. Quien crea que puede tener derecho a algún complemento o prestación adicional puede informarse en los Centros de Atención e Información de la Seguridad Social o a través de su sede electrónica. También puede ser útil conocer en qué casos se mantiene o se extingue la pensión de viudedad.