Abel Marín, abogado especializado en derecho sucesorio y socio fundador de ‘Marín & Mateo Abogados’, alerta de que las herencias son cada vez más complicadas. El motivo, según explica, es el cambio en el modelo de familia: «Antes eran familias muy tradicionales, pero hoy son mucho más habituales las segundas parejas», y también los hijos de relaciones anteriores.
Marín lo ha explicado en una entrevista con Confilegal con motivo de la edición revisada y ampliada de su libro ‘Protege tu herencia’ (Roca Editorial), que incorpora novedades legislativas y fiscales e incluye cuestiones como los criptoactivos, las inversiones financieras o los bienes vinculados a sociedades.
Familias reconstituidas y conflictos en el reparto
Según el abogado, las familias reconstituidas generan «tensiones bastante fuertes, propias de la vida». Y cuando llega el momento de repartir, aparecen los conflictos. «Cuando hay una herencia nos afecta a todos porque, de repente, todos somos socios de un patrimonio», explica.
Uno de los choques más habituales tiene que ver con la valoración de los bienes. Marín lo resume con una frase muy gráfica: «Lo que yo me quiero quedar lo valoro más barato y lo que los demás se quieren adjudicar lo valoro más caro».
También advierte de otro fenómeno frecuente: «Es muy habitual la influencia de algunos familiares sobre los padres». Y lo explica sin rodeos: «Dicho en cristiano, que le coman la cabeza a una persona mayor que se siente desprotegida o abandonada».
La casa del pueblo y el proindiviso entre hermanos
Los inmuebles concentran buena parte de los litigios hereditarios, sobre todo la vivienda familiar o la casa del pueblo. Cuando varios hermanos heredan un bien en proindiviso, la convivencia tiende a desgastarse con el tiempo por las diferencias en el uso, los gastos o la ocupación. «Pasan diez años y algunos ya no van porque no pueden, otros porque no quieren», describe el abogado, mientras «otros van demasiado y otros se apropian del espacio».
Qué dice la ley sobre las legítimas y la desheredación
En el Código Civil, los descendientes tienen reservados dos tercios de la herencia: un tercio de legítima estricta, que se reparte a partes iguales, y otro de mejora, que el testador puede asignar a uno o varios hijos o nietos. El tercio restante es de libre disposición. Las comunidades con derecho civil propio aplican regímenes distintos.
Además, solo se puede desheredar a un hijo por las causas tasadas en la ley. En 2014, el Tribunal Supremo interpretó que el maltrato psicológico entra dentro del maltrato de obra, aunque la lista legal no ha cambiado. Marín es crítico con este sistema: «En algunos casos, las legítimas no tienen ningún sentido». Y propone: «Tendría más sentido flexibilizar y ampliar las causas de desheredación, porque ahora son muy estrictas».
A qué edad conviene planificar la herencia
El abogado sitúa en torno a los 45 años, sobre todo si hay hijos, el momento razonable para empezar a planificar la sucesión. Y recuerda que el testamento no es algo que se haga una vez y se olvide: «El patrimonio no es una foto fija. Es una foto que va cambiando, que puede ir a más o a menos».
Reconoce que a muchas familias les cuesta hablar del tema, pero insiste en no dejarlo para el final: «A mayor edad, mayor necesidad. Y, a veces, no hacerlo se convierte en una urgencia».
En cualquier caso, cada situación familiar debe estudiarse de forma particular, por lo que lo más recomendable es consultar con un notario o un abogado especializado antes de hacer o modificar el testamento.