Rosa, con esclerosis múltiple y un 70% de discapacidad: «La tarjeta de mi vecino aparca cada día, pero mi vecino lleva un año sin salir de casa»

Rosa tiene 66 años, vive en un segundo piso sin ascensor y hace once años que le diagnosticaron esclerosis múltiple. Tiene reconocida la movilidad reducida y un grado de discapacidad del 70%. En su calle hay una única plaza de aparcamiento reservada para personas con movilidad reducida (PMR), y desde hace meses casi nunca está libre. «El coche que la ocupa tiene tarjeta, eso es verdad. Lo que no tiene es al titular dentro», resume.

Según cuenta Rosa a Tododisca, la tarjeta pertenece a un vecino de su edificio, un hombre mayor que está encamado. «Lo sabemos todos en la escalera. Él no baja a la calle desde hace más de un año, pero su hijo deja el coche ahí cada tarde y se va a trabajar con él por la mañana», explica.

«La tarjeta de mi vecino aparca cada día»

Rosa insiste en que no tiene nada en contra de la familia. «Entiendo que cuidar a un padre en esa situación es muy duro. Pero la plaza no es para el coche, es para la persona. Y la persona que la necesita para bajar al médico soy yo», lamenta.

Cuando su marido la lleva a rehabilitación, tienen que dejar el coche en doble fila con las luces de emergencia mientras ella baja despacio, con el andador, y después él sale a buscar sitio. «Más de una vez nos han pitado. Y yo, con lo que me cuesta mantener el equilibrio, me pongo todavía más nerviosa», relata.

Hablarlo en la comunidad, sin resultado

Rosa llegó a comentarlo en una reunión de vecinos. «Me dijeron que no me metiera, que la tarjeta era legal. Y es legal, pero el uso que se le está dando no lo es», señala. Ahora se plantea pedir al ayuntamiento una plaza reservada junto a su domicilio, una posibilidad que contemplan muchas ordenanzas municipales para titulares de la tarjeta.

El caso de Rosa no es aislado. La Policía ha investigado en los últimos meses varios casos de familiares que usan la tarjeta PMR de otra persona, incluso cuando el titular ya ha fallecido.

Una tarjeta personal e intransferible

La tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida es personal e intransferible. Solo puede utilizarse cuando la persona titular viaja en el vehículo, como conductora o como pasajera. Usarla sin ella es un uso fraudulento que, según la normativa autonómica y las ordenanzas municipales, puede acarrear sanciones económicas y la retirada de la tarjeta.

Si se sospecha de un uso indebido, lo recomendable es avisar a la Policía Local, que puede comprobar si el titular está en el vehículo o en las inmediaciones. «Yo solo quiero poder bajar a la calle sin que salir de casa sea una odisea», concluye Rosa.

Nota de la redacción: los nombres y testimonios de este artículo son una recreación ilustrativa basada en situaciones habituales que denuncian las personas con movilidad reducida y sus familias.