Sergio, con movilidad reducida y aún sin grado de discapacidad: «Me dijeron que la tarjeta tardaría más que mi tratamiento»

Sergio tiene 52 años y en marzo le diagnosticaron un cáncer de pulmón. La quimioterapia y la falta de aire le han dejado con la movilidad muy reducida: no puede caminar más de unos metros sin pararse. Solicitó el reconocimiento del grado de discapacidad, pero siete meses después sigue esperando la cita con el equipo de valoración. Y sin grado reconocido, no podía pedir la tarjeta de aparcamiento para personas con movilidad reducida. O eso creía. «Me dijeron que la tarjeta tardaría más que mi tratamiento», resume.

Según cuenta Sergio a Tododisca, cada sesión en el hospital de día empezaba con un esfuerzo que le dejaba agotado antes de entrar.

«Tardaría más que mi tratamiento»

«Mi mujer me dejaba en la puerta y se iba al parking. Yo me sentaba en un banco a esperarla porque no podía llegar solo hasta oncología. Las plazas PMR estaban ahí, a diez metros, y yo no podía usarlas», relata.

Cuando preguntó en su ayuntamiento, la respuesta fue desalentadora. «Me dijeron que primero necesitaba el grado de discapacidad y el baremo de movilidad, y que eso iba para largo. Pensé: cuando me la den, a lo mejor ya he terminado la quimio. O algo peor», explica.

La tarjeta provisional que nadie le explicó

Fue una trabajadora social del hospital quien le habló de la tarjeta provisional. La normativa estatal, el Real Decreto 1056/2014, permite concederla por razones humanitarias a personas con movilidad reducida, aunque no haya sido dictaminada oficialmente, cuando se debe a una enfermedad o patología de extrema gravedad que reduce de forma sustancial su esperanza de vida. Se acredita con un informe de los servicios públicos de salud, validado por la inspección sanitaria, y tiene una duración máxima de un año, prorrogable si se mantienen las condiciones.

«Nadie en el ayuntamiento me la mencionó. Si no llega a ser por la trabajadora social, habría seguido igual», lamenta Sergio.

Una información que debería llegar antes

Hoy ya tiene su tarjeta provisional, y la valoración de su grado de discapacidad sigue pendiente. Los retrasos en las valoraciones son una queja frecuente, y algunas comunidades, como Andalucía, han anunciado medidas para valorar la discapacidad sin cita presencial en determinados casos.

Los requisitos y el procedimiento concretos dependen de cada comunidad autónoma y ayuntamiento, por lo que conviene consultarlo en los servicios sociales municipales. «Con un cáncer no tienes tiempo para papeleos. Que te lo cuenten a la primera ya es una ayuda enorme», concluye Sergio.