De acuerdo con los datos procedentes del El Observatorio de Accesibilidad Web y el Barómetro de Accesibilidad Digital de inSuit, el 70% de las páginas web en España no cumple con los estándares mínimos de accesibilidad exigidos para los usuarios con discapacidad.
Este dato, por tanto, implica que apenas 1 de cada 4 webs presenta un formato accesible para que personas con discapacidad puedan navegar por ellas y obtener la información que estén buscando. Se trata de una palpable realidad que ya es una barrera digital para el colectivo.
Por tanto, la falta de accesibilidad en el entorno digital supone una limitación para un nutrido colectivo de personas: de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística -INE-, en España hay 4,3 millones de ciudadanos que alegan tener alguna discapacidad reconocida.
Accesibilidad digital para personas con discapacidad
Impulsar la accesibilidad en el entorno digital es una tarea esencial para que usuarios que presentan alguna discapacidad puedan acceder a los servicios digitales esenciales. Para ello, las páginas webs deberán incorporar una serie de requisitos mínimos que favorezcan esa posibilidad.
Una estructura clara y semántica, textos alternativos en imágenes, contraste de colores adecuados o navegación por teclado son algunos aspectos que recoge ‘EuropaPress‘. También contenido multimedia accesible, formularios fáciles de comprender o compatibilidad con tecnologías de asistencia como los lectores de pantalla.
La digitalización, por tanto, avanza de forma vertiginosa en la sociedad, a pesar de que no siempre lo haga de forma inclusiva y no incorpore a todos los colectivos, entre los que se encuentran las personas con discapacidad. Por ello, las limitaciones digitales suponen una importante barrera a la hora de estar conectado con el mundo y en el acceso a la información.
De esta manera, la falta de accesibilidad en este ámbito es una realidad que deriva en una inexistente igualdad de oportunidades y reduce las opciones de personas con discapacidad de acceder al empleo. «Cuando una tecnología no es accesible, deja de ser universal», señala Antonio Rueda, director de la Fundación VASS.
No obstante, la normativa European Accessibility Act, con entrada en vigor en 2025, obliga a todas las empresas e instituciones a trabajar para que sus productos y servicios digitales sean accesibles para favorecer la inclusión en este ámbito de personas con discapacidad.
Formación de profesionales
Una de las principales razones que explican la brecha de talento entre personas con y sin discapacidad en el entorno digital es la escasa formación de profesionales para promover diseños webs que cumplan con los mínimos de accesibilidad requeridos.
Así mismo, se deduce que los criterios de inclusión «no se incorporan en las fases iniciales del diseño, lo que genera soluciones incompletas o poco eficaces», informa ‘EuropaPress‘. Esta realidad reduce notablemente las opciones de los perfiles con discapacidad de acceder al empleo, y no por falta de talento, sino de oportunidades.
En esta línea, desde la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) estiman que «la accesibilidad digital es un pilar fundamental para construir una sociedad más justa e inclusiva. Es necesario formar profesionales que integren estos principios desde el diseño».
Finalmente, las empresas e instituciones deben trabajar conjuntamente para «conectar formación, accesibilidad y empleabilidad, contribuyendo a que la transformación digital avance sin dejar a nadie atrás», aseguran desde la coalición entre la UOC y la Fundación VASS.










