A lo largo del día, debido al vertiginoso ritmo al que estamos sometidos por la sociedad, no caemos en la cuenta de la cantidad de gestos y acciones que realizamos con total normalidad, sin parar a pensar que, tal vez, esos mismos movimientos pueden suponer un esfuerzo extra a determinadas personas.
Ya sea por tener una discapacidad, pertenecer al colectivo de personas mayores o por un problema puntual, lo cierto es que la accesibilidad es un factor absolutamente determinante para mejorar la vida de todos los grupos sociales y, además, impulsar la autonomía y la seguridad de quienes presentan algún tipo de limitación.
De este modo, la accesibilidad es un reclamo, principalmente, de las personas mayores y del colectivo de la discapacidad, tildándola como un ‘derecho‘ que no debe ser obviado ni vulnerado. No obstante, ese tipo de medidas deben comenzar desde el propio hogar, haciendo la vida un poco más sencilla.
La domótica, tecnología que impulsa la accesibilidad
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística -INE-, en España existen más de cuatro millones de personas que alegan tener una discapacidad. A ese ya notable colectivo se debe sumar la comunidad de personas mayores y quienes presentan problemas de movilidad, ya sean de carácter crónico o puntual.
Por ello, todos esos grupos sociales se enfrentan cada día a pequeñas barreras y obstáculos que restan accesibilidad a su vida cotidiana. Y la primera limitación, en muchas ocasiones, se encuentra en el propio hogar: encender una luz, bajar una persiana o abrir una puerta son acciones que no siempre se antojan sencillas.
Por ello, la tecnología ha supuesto un gran avance y se ha erguido como una útil herramienta de ayuda para personas mayores o para quienes tienen una discapacidad. La domótica es, por tanto, un impulso a la accesibilidad del hogar que permite fomentar la autonomía, la seguridad y la confianza dentro de la propia vivienda.

Así mismo, CaixaBank estima que «la domótica aplicada a la accesibilidad no pretende convertir las viviendas en espacios futuristas; su función es eliminar obstáculos, anticipar riesgos y facilitar decisiones cotidianas» de personas y colectivos vulnerables. De hecho, bien aplicada, puede marcar «la distancia entre dependencia y autonomía«.
En relación a los beneficios de la domótica, la Organización Mundial de la Salud -OMS- establece que las caídas domésticas se han convertido en «una de las principales causas de lesiones y pérdida de autonomía en personas mayores». Esta situación, por tanto, se podría evitar mediante la accesibilidad que otorga la tecnología aplicada al hogar.
Obstáculos y oportunidades
La accesibilidad en la vía pública es uno de los grandes asuntos pendientes como sociedad. Para ello, las entidades y administraciones deben fomentar actitudes y comportamientos que ayuden a instalar ese concepto como una condición más en la sociedad, mediante la aplicación de medidas y entornos inclusivos.
En el hogar, la accesibilidad puede ser una realidad gracias a la domótica, que «evoluciona desde la simple automatización hacia modelos más preventivos y personalizados«, detalla CaixaBank. Aun así, es importante resaltar que «cada vivienda y cada persona presentan necesidades diferentes», por lo que no existe una única «solución válida para todos».
En este sentido, la domótica también presenta algunos obstáculos para su puesta en escena: el coste inicial «puede ser uno de ellos», menciona CaixaBank; del mismo modo, señala que «la popularización de asistentes de voz y dispositivos conectados ha reducido considerablemente los precios».
Finalmente, otros factores a tener en cuenta son la «compatibilidad entre sistemas, la instalación o las dudas sobre privacidad en presencia de sensores que registran actividad en el hogar». Por ello, «superar estas barreras requiere información clara y soluciones cada vez más sencillas de usar», concluyen.




