Cinco kilómetros de distancia. Ese es el recorrido que ha logrado completar Agustina Garmendia (@agusgarmendia96) en su primera maratón. Lo ha hecho acompañada de su personalidad, de su valentía y de su superación personal para cruzar la meta y visibilizar la parálisis cerebral, una discapacidad que presenta.
Este importante hito en la vida de la joven se ha podido vislumbrar a través de las redes sociales de Agus, como le llaman amigos y familiares popularmente. Precisamente, en estos espacios, Garmendia manifiesta que ella ha centrado su vida en «correr hacia mis metas«, consciente de que «cada paso cuenta«.
De este modo, la parálisis cerebral no define sus propios límites ni le etiqueta dentro de ninguna posibilidad; ella vive la vida con la alegría que le caracteriza, bajo el lema de que, verdaderamente, «los límites muchas veces están en la mente«. Y no en la suya, precisamente, sino en la de quien piensan tener una discapacidad es sinónimo de imposible.
La emoción de completar una carrera con parálisis cerebral
Cruzar la línea de meta de una carrera o de una maratón es equiparable a una plena sensación de felicidad, orgullo hacia uno mismo y admiración. Nadie sabe el esfuerzo que se ha hecho o la preparación a la que se ha sometido esa persona para disfrutar de ese momento, soñado en tantas ocasiones.
Por ello, Agus Garmendia ha querido compartir en redes sociales cómo ha sido el momento en el que ha completado su primera carrera con parálisis cerebral, en la que ha completado una distancia de cinco kilómetros: «Esto sólo acaba de empezar«, amenaza’ esta joven sobre la valentía con la que mira el futuro de su vida.
Ahora, en la ‘cima’ de su vida, condicionada por la presencia de una parálisis cerebral, Garmendia no se olvida de la niña que fue, quien aprendió a andar con «cinco años, con mucha ayuda y dificultad», cuando, por regla general, los niños pequeños desarrollan esta capacidad en torno al primer año de vida.
Ese homenaje a la pequeña Agus es el impulso para valorar que «cada paso siempre fue un desafío. Pero eso nunca me impidió seguir intentando y hoy sigo enfrentando desafíos que antes ni imaginaba», relata la propia Agustina sobre la parálisis cerebral.
«Aprender a moverme me llevó años. Hasta que lo logré; ahora ya no quiero parar«, destaca esta deportista en redes sociales. Ha podido experimentar en primera persona la teoría de que «cada logro tiene sus años de intentos y esfuerzos», pero ella convirtió las letras en realidad para mostrar que «todo vale la pena«.
Tener una discapacidad no impide vivir
La parálisis cerebral de Agustina, en ocasiones, le ha podido privar de determinadas situaciones. O, más que su condición, los pensamientos que oscilaban a su alrededor y que no eran nada alentadores sobre esa capacidad de superación o de adaptación a entornos, contextos o situaciones.
Ahora, con perspectiva, Agus estima que «tener una discapacidad no te impide tener una vida normal, aunque muchos lo crean». De hecho, reconoce que ella «muchas veces lo pensé«. Sin embargo, «hoy miro mi vida y solo siento agradecimiento por todo lo que tengo y todo lo que puedo vivir«.
Garmendia es una mujer que ha aceptado su vida con parálisis cerebral para quererse a sí misma, paso fundamental para poder derrochar amor a quienes están a su alrededor. También tiene su trabajo y sus sesiones de entrenamiento, previas al disfrute, a los viajes y, especialmente, a la habilidad de ser feliz: «Gracias a cada persona que me alentó, a los que me miraron sin prejuicios y con admiración».




