Las familias son la primera toma de contacto con la vida real y, por tanto, con el aprendizaje, que cobra tintes espontáneos a medida que los pequeños de la casa van creciendo. Así, en el caso de niños y niñas con sordera o discapacidad auditiva, la unidad familiar cobra una importancia todavía más notable.
Por ello, desde FIAPAS -Confederación Española de Familias de Personas Sordas- han querido poner en valor y destacar «el papel esencial que desempeñan las familias en el desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas con sordera«, han emitido en un comunicado.
En la discapacidad, su normalidad e inclusión debe radicar en un entorno sensible y adaptado, fomentando actitudes que inviten a la autonomía de esa persona y dotándole de las herramientas. La familia, por tanto, se alza como una referencia en los primeros años de vida, en los que se adquieren los primeros conocimientos.
Aprendizaje en niños con sordera
De acuerdo con FIAPAS, «e aprendizaje comienza desde los primeros momentos de vida y tiene en el entorno familiar su principal motor». Por ello, en los compases iniciales de la etapa de desarrollo, los pequeños van sumergiéndose en nuevos conceptos que pronto pondrán en práctica.
En este sentido, la adquisición de estos nuevos hábitos, comportamientos o palabras e enmarcan dentro de lo que se llama «aprendizaje incidental«, precisa la entidad. A través de este concepto, «los niños y niñas adquieren conocimientos, lenguaje y habilidades de manera natural en su día a día«.
Por tanto, para los pequeños que presentan la condición de sordera o cualquier patología auditiva que les prive del sentido del oído, «este proceso requiere de una detección precoz, tratamiento audioprotésico y logopédico temprano, así como un acompañamiento especializado a las familias«.
Según el comunicado de FIAPAS, por tanto, los padres y madres de los niños con sordera «desempeñan un papel activo y determinante desde edades muy tempranas«, favoreciendo la adaptación de sus hijos a un entorno desconocido y fomentando una mayor participación en la sociedad.
Por otro lado, «su implicación resulta clave en aspectos fundamentales como el desarrollo del lenguaje, la estimulación auditiva y la creación de entornos comunicativos que favorezcan el aprendizaje». La corporación, por tanto, estima a las familias como «pieza fundamental» en este proceso de niños con sordera.
Orientación, apoyo y acompañamiento
Un diagnóstico de discapacidad auditiva puede suponer un importante giro en la vida de las familias en las que se ha producido esa noticia, ya sea de manera congénita o adquirida con el paso del tiempo y de los primeros meses de vida.
En cualquiera de estos escenarios, estos familiares tienen a buscar ayuda e información sobre ese diagnóstico de sordera en asociaciones o en casos similares para entender cual es la mejor manera de entender y actuar en esta situación. Porque el aprendizaje «no empieza en el aula, sino en las familias«, insiste FIAPAS.
Precisamente, la misma entidad pone de manifiesto la importancia del Movimiento Asociativo de Familias, «que ofrece orientación, apoyo y acompañamiento desde las primeras etapas de vida«. Como resultado, este trabajo «permite contar con información rigurosa, compartir experiencias y acceder a recursos y entornos accesibles».
El objetivo, por tanto, no es otro que favorecer «el desarrollo integral de los niños y niñas con sordera». Así, FIAPAS subraya que «garantizar el derecho a aprender en igualdad de condiciones pasa por reconocer y reforzar el papel de las familias como agentes clave en el desarrollo y la inclusión de las personas con sordera«.




