Muchas personas pueden tener dudas sobre el grado de dependencia que le corresponde en relación a su situación de salud. Esta duda suele ser muy habitual en padres de niños que requieren de una atención constante.
El grado de dependencia se reconoce, generalmente, cuando una persona necesita ayuda de manera permanente para realizar las actividades básicas del día a día. Hablamos de actividades cotidianas como vestirse, comer, asearse o levantarse de la cama.
Cómo conocer el grado de dependencia
Para conocer el grado de dependencia, lo más recomendable es que se presente la solicitud a través del órgano competente, que se encargará de evaluar la situación real de cada persona. El grado de dependencia será más elevado cuanto mayor sea la intensidad de las necesidades que requiere la persona en el día a día.
En primer lugar, antes de solicitar el grado de dependencia, es importante reunir toda la documentación pertinente para llevar a cabo el procedimiento. Los informes médicos actualizados son claves en este proceso administrativo.
Posteriormente, se debe presentar la solicitud para el reconocimiento del grado de dependencia. La solicitud se presenta a través de los Servicios Sociales del Ayuntamiento correspondiente. También es posible realizar la solicitud de forma online con los mecanismos de identificación pertinentes, como Certificado Digital o DNI electrónico.
Una vez presentada la solicitud, el procedimiento continúa. Lo habitual es que un trabajador social o terapeuta acuda al domicilio de la persona por la que se solicita la dependencia. A través de esta visita, el profesional puede valorar las necesidades reales de dependencia de la persona en cuestión.
Finalmente llega la resolución con el grado de dependencia reconocido. En determinados casos, también es posible que los servicios sociales denieguen el reconocimiento de cualquier grado de dependencia.
En caso de que sí se reconozca un grado de dependencia específico, los Servicios Sociales volverán a tener una reunión con la persona en cuestión o con sus familiares para establecer el Programa Individual de Atención (PIA). Es decir, fijar las prestaciones económicas o servicios a los que tiene derecho el ciudadano en función
Grados de dependencia en España
A continuación, desde Tododisca exponemos los diferentes grados de dependencia que se pueden reconocer a un ciudadano en España en función de sus necesidades de asistencia:
- Grado I: Se reconoce cuando la persona necesita ayuda ocasional para algunas actividades básicas del día a día.
- Grado II: Se reconoce en caso de que la persona requiera de ayuda varias veces al día para las actividades básicas, aunque no requiere el apoyo permanente.
- Grado III: Se concede cuando la persona necesita ayuda varias veces al día para las actividades básicas, con pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial. Requiere la ayuda constante de otra persona.
- Grado III+: Este grado de dependencia se aplica a las personas con ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) y a las personas con enfermedades de alta complejidad y curso irreversible.
El proceso de resolución del grado de dependencia varía en función de cada Comunidad Autónoma. En la mayoría de regiones, las resoluciones suelen tener una duración superior a un año.




