«No podemos dar por hecho que una persona octogenaria puede asumir indefinidamente el cuidado de su pareja»: CEOMA pide apoyo para los mayores que cuidan y estas son las señales para pedir la dependencia

La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha pedido más apoyo para las personas mayores que cuidan de un familiar dependiente, en muchos casos su propia pareja. «No podemos dar por hecho que una persona octogenaria puede asumir indefinidamente el cuidado de su pareja», ha advertido su presidente, José Luis Fernández Santillana, en declaraciones recogidas por 65YMÁS con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, el 5 de noviembre. La entidad recuerda que las familias asumen el 70% de los cuidados en España.

El problema no es menor. Según los datos de 2025 que recoge el mismo medio, en torno a un 25% de quienes cobran la prestación por cuidados en el entorno familiar supera los 67 años. Es decir, una parte importante de los cuidadores necesita también apoyos.

Lo que reclama CEOMA

Sabina Camacho, miembro de la junta directiva de CEOMA, ha resumido la idea de fondo: «las familias cuidadoras y los profesionales necesitan algo más que palabras de agradecimiento». Entre las peticiones de la confederación figuran:

  • Una financiación estable y suficiente del sistema de dependencia.
  • Reforzar los servicios de proximidad para que los mayores puedan seguir en su casa y su barrio.
  • Formación y acompañamiento psicológico específicos para quienes cuidan.
  • Coordinación entre sanidad y servicios sociales que tenga en cuenta la fragilidad, la cronicidad, la salud mental y la soledad no deseada.
  • Respetar las preferencias y decisiones de la persona que recibe los cuidados.
  • Mejores condiciones laborales para los profesionales del sector.

Señales de que ha llegado el momento de pedir la dependencia

Muchas parejas mayores retrasan la solicitud porque se apañan entre ellas. Sin embargo, el baremo con el que se valora la dependencia mide precisamente la ayuda que una persona necesita para las actividades básicas del día a día. Si analizamos esas actividades, hay señales que conviene no pasar por alto:

  • Necesita ayuda para asearse, vestirse o comer.
  • Le cuesta desplazarse dentro de casa o ha sufrido caídas.
  • Olvida la medicación o no puede gestionarla sin supervisión.
  • Ya no puede encargarse de las tareas domésticas ni tomar decisiones cotidianas por sí misma.
  • La persona que cuida está agotada, tiene sus propios problemas de salud o no podría hacerlo si enfermara.

La última señal es la que más se pasa por alto. Cuando el cuidador también es mayor, una caída o un ingreso hospitalario suyo puede dejar a los dos sin apoyo de un día para otro. Por eso, pedir la valoración antes de llegar al límite da margen para que el grado y los servicios estén reconocidos cuando hagan falta.

Qué cambia con la nueva ley

La Ley 4/2026, en vigor desde el 23 de octubre, fija un plazo máximo de tres meses para resolver el reconocimiento de la dependencia y reconoce la teleasistencia como un derecho para cualquier grado, un servicio especialmente útil cuando dos personas mayores viven solas. Asimismo, permite que la prestación por cuidados en el entorno familiar la reciba una persona cuidadora que no sea de la familia.

La reforma deja pendiente, eso sí, el desarrollo de criterios comunes de apoyo a los cuidadores, como los programas de respiro y el apoyo psicológico, que deben aprobarse antes de abril de 2027. Como recuerda CEOMA, «aquella sociedad que aspira a cuidar bien debe empezar a cuidar a quienes hacen esa labor».