Encarna, madre de un niño con 80% de discapacidad y movilidad reducida: «Me dijo que la plaza era pública y que él también pagaba impuestos»

Encarna tiene 43 años y es madre de Hugo, de 12, que tiene distrofia muscular de Duchenne. Hugo usa silla de ruedas eléctrica, tiene reconocida la movilidad reducida y un grado de discapacidad del 80%. Dos tardes por semana, Encarna le lleva a fisioterapia en un centro del centro de la ciudad, donde solo hay dos plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida (PMR). «Si esas dos plazas están ocupadas, mi hijo no puede salir del coche. Así de simple», explica.

Según cuenta Encarna a Tododisca, una de esas tardes encontró un turismo sin tarjeta en la única plaza libre. El conductor estaba dentro, con el motor encendido.

«Él también pagaba impuestos»

«Le pedí por favor que se moviera, que llevaba a mi hijo en silla y necesitaba la rampa. Me contestó que la calle era pública, que él también pagaba impuestos y que no iba a tardar», relata. «Le dije que yo también pago impuestos, y que precisamente por eso existen esas plazas».

La conversación subió de tono. «Me llamó exagerada delante de mi hijo. Hugo me preguntó después por qué ese señor estaba enfadado con él. Eso es lo que más me dolió», lamenta.

Llamar a la Policía Local

Encarna terminó llamando a la Policía Local. Cuando la patrulla llegó, unos veinte minutos después, el coche ya se había marchado. «Perdimos la sesión de fisioterapia. Y la siguiente semana, otra vez lo mismo con otro coche», cuenta.

Desde entonces ha cambiado de estrategia. «Ya no discuto. Hago una foto donde se vea la matrícula y la señal, y llamo. No quiero que mi hijo vea a su madre gritando en la calle cada martes», explica. Es la misma recomendación que dan muchas personas con discapacidad sobre cómo actuar ante el uso indebido de una plaza PMR.

Estar dentro del coche no cambia nada

Que el conductor permanezca dentro del vehículo no es una excusa: la plaza queda igualmente bloqueada para quien la necesita, y muchas ordenanzas municipales prohíben también la parada en estos espacios. El Reglamento General de Circulación considera infracción grave estacionar en una plaza reservada sin la tarjeta correspondiente, con una multa de 200 euros (100 euros con pronto pago). Además, el agente puede ordenar la retirada del vehículo con la grúa.

«No pido privilegios para mi hijo. Pido que pueda ir a su fisio como cualquier otro niño», concluye Encarna.