El martes 14 de julio de 2026 el Congreso de los Diputados aprobó la reforma de la Ley de Discapacidad y la Ley de Dependencia. Entre las medidas de esta reforma se contempla un cambio en cuanto a la correlación entre el grado de dependencia y el grado de discapacidad reconocido.
Con esta reforma, las personas a las que se le reconozca un grado I de dependencia se les asignará un 33% de discapacidad. Las personas a las que se les asigne un grado II o III de dependencia, se le reconocerá un 65% de discapacidad.
Esta medida aprobada por el Gobierno de España tiene como finalidad agilizar los procesos administrativos y reducir las listas de espera en relación al reconocimiento de la dependencia y la discapacidad.
Aclaración sobre el reconocimiento de la dependencia y la discapacidad
En relación a esta norma surgen diferentes cuestiones y dudas entre los ciudadanos. Por ello, Artemisa Martínez ha querido realizar ciertas aclaraciones sobre el nuevo reconocimiento de la dependencia y la correlación con la discapacidad.
Artemisa Martínez es trabajadora social con discapacidad y activista por los derechos del colectivo. «Si tienes reconocida una discapacidad, no te van a reconocer un grado de dependencia», así lo afirma Artemisa sobre esta nueva norma.
En este sentido, indica que «si te dan grado I de dependencia te van a reconocer un 33% de discapacidad; y si te dan un grado II o grado III te van a reconocer un 65% de discapacidad». No obstante, advierte que «al revés no va a suceder así».
Hay muchas personas que tienen reconocido un grado de discapacidad pero no tienen dependencia, ya que se trata de aspectos diferentes. Así, Artemisa Martínez manifiesta que «puedes tener una discapacidad y no ser una persona dependiente. Se mide y se valora de manera separada por algo. Son procesos diferentes».
Cómo reclamar una discapacidad o una dependencia
La medida aprobada en la reforma de la Ley de Dependencia y Discapacidad tiene como finalidad reducir las listas de espera en la valoración de la discapacidad y la dependencia. «Ahora mismo ronda los dos años para reconocer una situación de dependencia en España», asegura Martínez.
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Por ello, con la entrada en vigor de esta nueva normativa, las personas a las que se le asigne un grado I de dependencia pasarán a obtener automáticamente una discapacidad reconocida del 33%. Para personas con un grado II o III de dependencia, la discapacidad asignada será del 65%. Pero al revés no se aplicará de la misma manera.
Es decir, a una persona que se le reconozca un grado de discapacidad igual o superior al 33% no se le asignará automáticamente un grado I de dependencia. Tampoco se le reconocerá un grado II o III de dependencia automáticamente a una persona a la que se le conceda un grado de discapacidad igual o superior al 65%.
Puede darse el caso, por ejemplo, de que una persona tenga reconocido un grado I de dependencia y un 65% de discapacidad. Y que dicha persona crea que no se corresponde con su situación real.
Ante este tipo de situaciones, Artemisa Martínez recomienda «acudir a mi trabajadora social e informar de que quiero solicitar una revisión bien de mi dependencia o bien de mi discapacidad, o de ambas. Posteriormente, el tribunal o tribunales serán los encargados de deliberar».
En cualquier caso, Martínez informa que cada caso es totalmente diferente en este tipo de situaciones. Además, los ciudadanos deben tener claro que discapacidad y dependencia son dos procesos diferentes.




