Gloria, madre de un niño con un 84% de discapacidad y movilidad reducida por una atrofia muscular espinal: «A las nueve menos cinco, la plaza del colegio es de cualquiera menos de mi hijo»

Gloria tiene 38 años y es madre de Íñigo, de 7, que tiene atrofia muscular espinal (AME). Íñigo usa una silla de ruedas eléctrica, tiene reconocida la movilidad reducida y un grado de discapacidad del 84%. Delante de su colegio hay una sola plaza de aparcamiento reservada para personas con movilidad reducida (PMR). A las cuatro de la tarde suele estar libre. A la hora de entrada, casi nunca. «A las nueve menos cinco, la plaza del colegio es de cualquiera menos de mi hijo», resume.

Según cuenta Gloria a Tododisca, quienes la ocupan no son desconocidos: son otras familias del mismo centro que dejan el coche un momento mientras acompañan a sus hijos hasta la puerta.

«Es solo dejar al niño»

«Me dicen “es solo dejar al niño”, “salgo enseguida”, “es que llego tarde”. Y yo lo entiendo, todos vamos con prisa por las mañanas. Pero para bajar a Íñigo necesito desplegar la rampa y tener el espacio libre. Si no, no puede entrar al colegio», explica.

Algunos días ha tenido que dar la vuelta a la manzana dos y tres veces. «Íñigo ha llegado tarde a clase más de una vez por eso. Y él lo vive mal, porque entra cuando todos están ya sentados y le miran», lamenta.

Un problema entre vecinos

Lo que más le cuesta a Gloria es que se trata de familias a las que ve cada día. «No quiero ser la madre pesada del grupo de WhatsApp. Pero tampoco puedo callarme. Al final acabas sintiéndote culpable por pedir algo que es un derecho de tu hijo», reconoce.

Gloria pidió ayuda a la dirección del colegio, que envió una circular recordando que la plaza es exclusiva para personas con tarjeta PMR. «Durante dos semanas funcionó. Luego, todo volvió a ser como antes», cuenta. Ahora ha solicitado a la Policía Local que haga controles puntuales a la hora de entrada.

Ni un minuto

La norma no hace excepciones por el tiempo que el coche esté detenido ni por el motivo. Estacionar en una plaza reservada sin tarjeta es una infracción grave según el Reglamento General de Circulación, con una multa de 200 euros (100 euros con pronto pago). Además, el agente puede ordenar la retirada del vehículo con la grúa. Y si quien ocupa la plaza usa una tarjeta PMR que no es suya, se expone a sanciones más elevadas y a la retirada de la tarjeta.

«Lo que pido es lo mismo que cualquier otra madre: que mi hijo llegue a su clase a su hora», concluye Gloria.