Pablo, un trabajador que ejercía como mecánico de coches, ha obtenido el reconocimiento de una incapacidad permanente total gracias a luchar por la pensión a través de la vía judicial. El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le denegó la incapacidad permanente.
Esta profesión exige fuerza, precisión, mover herramientas constantemente, aflojar tornillos y manipular piezas pesadas. Para un mecánico sus manos son su principal herramienta de trabajo durante la jornada laboral.
El INSS rechazó el reconocimiento de la incapacidad permanente
Con el paso del tiempo, Pablo comenzó a desarrollar dolor y rigidez en ambas manos. Finalmente, un especialista médico le diagnosticó artrosis en las dos manos. Además, también le diagnosticaron una cervicalgia crónica que limitaba los movimientos de cuello.
A pesar de ello, este ciudadano decidió continuar trabajando porque no quería dejar su profesión. Sin embargo, llegó un momento en el que su situación de salud era totalmente incompatible con la profesión que ejercía. «Ni siquiera podía sujetar algunas herramientas con seguridad. Perdía fuerza y las manos se le bloqueaban», explica la abogada Marina Alaminos.
El primer paso de Pablo fue solicitar la baja médica por incapacidad temporal. Creía que con diferentes tratamientos y el paso del tiempo podría experimentar alguna mejoría en su estado. No obstante, esta mejoría nunca se produjo.
Cuando llegó el momento, el INSS valoró la posibilidad de reconocerle una incapacidad permanente. Sin embargo, este organismo rechazó la concesión de la incapacidad permanente en cualquier grado. «Según los profesionales del INSS, Pablo podía volver a su puesto de trabajo», expone Marina Alaminos.
La jueza le ha reconocido una incapacidad permanente total
Ante el rechazo por parte del INSS, Pablo acudió al despacho de la abogada Marina Alaminos para que estudiara su caso y la posibilidad de iniciar una reclamación por la vía judicial. Estas situaciones son más habituales de lo que la gente cree.
«Cuando estudié toda la documentación lo tuve claro. No era solo una artrosis o una cervicalgia, era un conjunto de limitaciones que hacían imposible seguir trabajando como mecánico», explica Alaminos, que estaba convencida de que «había que luchar».
La Reclamación Previa por la vía administrativa volvió a ser denegada por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Así, la única opción que quedaba era seguir luchando por la vía judicial.
Respecto al proceso judicial, Marina Alaminos argumenta que «preparamos cuidadosamente toda la estrategia y actualizamos los informes médicos«. Además, añade que «demostramos algo que el INSS había pasado por alto, y es que un mecánico necesita utilizar las dos manos durante toda su jornada laboral».
Finalmente, la jueza del caso dio la razón a la parte demandante y reconoció a Pablo el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente total para su profesión habitual. Es decir, adquiere el derecho a percibir una pensión con una cuantía equivalente al 55% de su base reguladora.
«Con demasiada frecuencia, el INSS se limita a valorar el diagnóstico médico sin analizar las exigencias reales del puesto de trabajo. Y ahí es donde muchas denegaciones pueden combatirse con una buena estrategia jurídica y médica», concluye Marina Alaminos a través de una publicación en su cuenta de Instagram (@marinaalaminos).




