Javier es un ciudadano español que trabajaba como informático. Después de un periodo de lucha contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), ha podido obtener el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta.
El caso ha sido llevado por la abogada Marina Alaminos, que explica que «cuando revisamos toda la documentación, descubrimos que el propio informe médico de síntesis elaborado por el inspector del INSS contenía conclusiones que apuntaban claramente hacia el reconocimiento de una incapacidad permanente. Sin embargo, el INSS decidió denegar la prestación».
Cuadro clínico grave que lleva a la incapacidad permanente
La profesión de informático requiere de una concentración constante, capacidad de análisis, resolución de problemas, adaptación a los cambios e importante rendimiento cognitivo durante la jornada laboral. Así, la salud de Javier fue deteriorándose con el paso del tiempo.
Debido a esta delicada situación, Javier optó por solicitar una baja médica por incapacidad temporal. Así, después de un largo periodo de baja por incapacidad temporal, el INSS abrió un expediente de incapacidad permanente.
Tras pasar por el Tribunal Médico, la resolución del INSS fue desfavorable para Javier y le denegó el reconocimiento de cualquier grado de incapacidad permanente. Este trabajador no se rindió y pidió ayuda a una abogada especialista en la materia.
Javier presentaba un cuadro clínico especialmente complejo, con las siguientes enfermedades:
- Depresión mayor.
- Trastorno postraumático.
- Trastorno de adaptación.
- Patrón de personalidad de clúster A y B.
- Fibromialgia.
- Trastorno de personalidad con inestabilidad emocional.
Además del diagnóstico de todas estas patologías, Javier también presentaba un importante deterioro cognitivo. A pesar de todo ello, el INSS le obligó a trabajar y le denegó el reconocimiento de la incapacidad permanente.
Incapacidad absoluta por la vía judicial
Respecto al caso de Javier, Marina Alaminos añade que «durante su evolución clínica había presentado varios ingresos hospitalarios y existía un riesgo autolítico claramente documentado en la historia médica, lo que evidenciaba la enorme gravedad de su situación».
Al analizar el informe médico de síntesis, esta abogada detectó que existía una clara contradicción entre la valoración médica y la decisión adoptada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social. Este hecho, sumado al cuadro clínico de Javier, invitaban al optimismo al llevar el caso por la vía judicial.
Inicialmente, el INSS también rechazó la Reclamación Previa. Por ello, Marina Alaminos en concordancia con la decisión de Javier, optaron por llevar el caso a la vía judicial.
Al respecto, Alaminos señala que «preparamos cuidadosamente la demanda, actualizamos la documentación médica y estructuramos una estrategia de defensa centrada tanto en la gravedad del cuadro clínico como en una circunstancia especialmente relevante: las propias conclusiones del médico inspector respaldaban la existencia de importantes limitaciones funcionales».
El juez determinó que Javier presentaba limitaciones para desarrollar cualquier profesión con un mínimo de continuidad y eficacia, por lo que le reconoció una incapacidad permanente absoluta para toda profesión. Además, el INSS rechazó la posibilidad de recurrir la sentencia.
Como conclusión, en relación a este caso particular, Marina Alaminos comenta que «demuestra que una resolución administrativa negativa no siempre significa que el trabajador no tenga derecho a una incapacidad permanente».




