La Policía Local de Palma ha instruido diligencias contra una mujer alemana de 36 años como presunta autora de un delito de falsedad documental, después de que utilizara una tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida (PMR) manipulada e impresa en su propia casa.
Una tarjeta con dos plantillas distintas y errores de traducción
Una patrulla del Equipo Comunitario de Proximidad localizó el pasado mes de abril un vehículo estacionado en una plaza PMR de un centro comercial de la calle General Riera, en Palma, con una tarjeta que presentaba bordes irregulares y señales propias de una impresión doméstica. Al examinarla, los agentes comprobaron que el anverso y el reverso estaban impresos en dos hojas distintas, introducidas en una funda de plástico, y que cada una correspondía a un ayuntamiento diferente de Alemania.
El documento, además, contenía faltas de ortografía en su traducción al castellano, no identificaba a ningún beneficiario, mostraba un sello impreso en lugar de estampado y su fecha de caducidad figuraba escrita a mano como «indefinida».
Cómo se destapó el fraude
Tras solicitar sin éxito la presencia de la conductora por megafonía, los agentes esperaron hasta que la mujer regresó al vehículo y le requirieron la tarjeta. En un primer momento, ella aseguró desconocer que no podía utilizarla y atribuyó su procedencia a su padre, aunque después reconoció haberla impreso ella misma. Los dos ayuntamientos alemanes que figuraban en el documento confirmaron por correo electrónico que nunca habían expedido tarjetas con esas características ni con validez indefinida, y que tampoco constaban en sus registros ni la identidad ni la numeración aportadas.
Un delito de falsedad documental
Un informe pericial de documentoscopia, elaborado por un agente especialista, confirmó que la tarjeta era falsa y que, por su apariencia, podía inducir a error tanto a la policía como a otros ciudadanos. La mujer fue citada como investigada, no detenida, por un presunto delito de falsedad en documento oficial. Asistida por un abogado, se acogió a su derecho a no declarar, y las actuaciones ya se han remitido a la autoridad judicial.
No es un caso aislado en España
Este tipo de fraudes se repite en distintos puntos del país, como ya hemos recogido en Tododisca al analizar las sanciones que existen en España por utilizar de forma indebida la tarjeta azul PMR o el caso de un conductor que trató de ocultar con un peluche que no tenía tarjeta. Asociaciones como AsoPMR llevan tiempo reclamando nuevos sistemas para reducir el fraude con las tarjetas de aparcamiento, que sigue restando plazas disponibles a quienes realmente las necesitan.




