Antonia Velázquez empezó a trabajar a los 14 años y ha terminado su vida laboral con 28 años cotizados y una pensión de alrededor de 800 euros al mes. La distancia entre una cifra y otra resume el problema de miles de carreras laborales españolas: no todo lo trabajado figura como cotizado. Lo contó en el programa Y Ahora Sonsoles, de Antena 3, en declaraciones recogidas el 26 de julio de 2026 por el medio especializado NoticiasTrabajo.
Una vida laboral hecha de trozos
Su recorrido no es el de una carrera lineal en una sola empresa, sino el de una sucesión de empleos en sectores intensivos en mano de obra y con alta rotación. «He trabajado en un bar, en una peluquería, en residencias de ancianos, en casas…», enumera.
Ese tipo de trayectoria, repartida entre hostelería, cuidados y empleo doméstico, es precisamente la que con más frecuencia acumula periodos sin alta, contratos parciales y meses en blanco. El resultado llega décadas después, cuando el INSS calcula la pensión y solo puede tener en cuenta lo que consta en el sistema.
«Mis primeras vacaciones fueron a los 43 años»
Ni siquiera pudo elegir cuándo parar
Antonia tampoco decidió el momento de su retirada. «Me dijeron que me tenía que jubilar con 65 años y 7 meses, aunque quería seguir trabajando», explica. Es decir, a la penalización acumulada por los años que no cotizó se sumó la imposibilidad de seguir sumando cotizaciones para mejorar la cuantía.
Cabe recordar que la edad ordinaria de jubilación no es igual para todo el mundo: depende de los años cotizados que se acrediten, de modo que quien tiene una carrera corta debe esperar más tiempo para acceder a la pensión completa. Es la doble penalización que describen quienes empezaron pronto pero cotizaron tarde.
Qué puede compensar una carrera con huecos
El sistema dispone de mecanismos parciales para amortiguar estas trayectorias. Por un lado, cuando aparecen meses sin cotización dentro del periodo de cálculo, la Seguridad Social rellena esos huecos con una base ficticia, aunque el importe que aplica está lejos de un salario real.
Por otro, las pensiones que se quedan por debajo del mínimo legal pueden elevarse mediante los complementos a mínimos, sujetos a un límite de rentas y a la situación familiar. Y para quien ni siquiera llega a los requisitos generales existe la vía de la jubilación desde la situación de no alta, con condiciones propias.
Ninguna de esas piezas devuelve, sin embargo, los años que no quedaron registrados. Por eso el consejo que se repite entre asesores laborales es prosaico pero eficaz: revisar el informe de vida laboral mucho antes de la jubilación, porque los errores y los periodos no dados de alta se reclaman mejor cuando todavía existen nóminas, testigos y documentación que los acrediten. A Antonia, como a tantas trabajadoras de su generación, esa revisión le habría llegado tarde de todos modos.